
2- Estado Liberal y la vertiente pública de la educación.
Con Loock sirguen los derechos de los hombres y un Estado limitado por esos derechos.
De esta forma surge un nuevo Estado con una organización política nacida para
garantizar los derechos del hombre, derecho de libertad que constituyen un conjunto de
libertades públicas que son esencia del Estado Liberal.
Mientras que en el Antiguo Régimen el Estado se confunde con la sociedad, actúa por ella
y la representa, ahora la sociedad se independiza de este afirmando lo privado frente a lo
público. Se limita el poder político mediante la existencia de estos derechos que el nuevo
Estado debe garantizar, siendo la mejor manera de hacerlo la no intervención. Al Estado
sólo le correspondería asegurar el orden público para que las fuerzas sociales y
económicas puedan desarrollarse. No obstante, la intervención del Estado en la
Educación va a ser mucho mayor que en el pasado.
Todo lo sucedido en la educación en el período de la Revolución Francesa (1789-1793)
es la consecuencia de un acto revolucionario: la nacionalización de los bienes
eclesiásticos. La iglesia católica tenía los recursos económicos para estos bienes, la
caridad y la educación. Al nacionalizarse quedaron desasistidos, por lo cual el Estado
debió ocuparse directamente de ellos convirtiéndolos así en servicios públicos.
Corresponde a los revolucionarios franceses la idea de una educación como servicio
público, principio básico de la educación para todos. Defendían la idea de un sistema
educativo como sistema público, abierto a todos, atento a las necesidades sociales y
organizado y controlado por el Estado. A pesar de ello se encuentran dos posturas en dos
fases diferentes de la Revolución:
En la primera fase, la Constitución garantiza la creación de un servicio público de
enseñanza, abierto a todos, pero cuya gratuidad se limita a la educación básica, mientras
que la educación superior es onerosa. Por lo tanto tenemos dos tramos educativos
distintos, por un lado una educación elemental para el pueblo, gratuita, y por otro una
educación superior para las capas medias y altas de la sociedad y onerosa. Ésta
concepción triunfa en el siglo XIX, correspondiendo al modelo dual o liberal de educación.
En este modelo el objetivo es crear lealtad al nuevo régimen político, donde el sistema
educativo es una herramienta de supervivencia y consolidación del Estado Liberal. La
educación será utilizada, como otras instituciones, como una institución nacionalizadora,
pero pacífica, útil para la cohesión social. Servirá para inculcar valores democráticos y de
lealtad correspondientes a la burguesía. La ecuación vista como factor de integración fue
un elemento importante en la creación de la elite política que el Estado Liberal necesitaba.