
EPISTEMOLOGÍA
Descartes, luego de cuestionar su conocimiento, se ha llenado de dudas y no sabe cómo resolverlas, se
siente en aguas profundas donde no puede apoyar sus pies en el suelo ni nadar hacia la superficie
(metáfora de aguas profundas). Si no nada y decide ahogarse caería en el escepticismo (no hay nada
cierto en el mundo), si nada estuviese buscando una verdad.
Se da cuenta de que está seguro de que existe, de que es algo, afirma además la existencia de genio
maligno, entonces no hay duda de que es, no importa cuánto lo engañe este ser todopoderoso maligno,
mientras él esté pensando es algo. Concluye y da como cierta la proposición “yo soy”, “yo existo”.
Se pregunta si es un animal racional y concluye que no ya que debería analizar qué es ser un animal y
que es ser racional, es decir, un trabajo infinito. Piensa en si es los atributos de su cuerpo, es decir su
figura, extensión, movimientos, el lugar y espacio que ocupa. También hace referencia a los sentidos,
pero estos engañan. Por esto pasa a los atributos del alma ya que los del cuerpo no son suficientes para
responder qué es, los primeros son nutrirme y andar, pero si no tiene cuerpo no puede andar ni
nutrirse, otro atributo es sentir, pero no puede sentir sin cuerpo, además estos engañan. Y el último
atributo es pensar, ahí si halla que el pensamiento es un atributo que le pertenece ya que no puede
separarse de él.
Sabe que es una cosa que piensa, sale del escepticismo llegando así a su primera verdad, “cogito ergo
sum” “pienso luego existo”. Para finalizar da el ejemplo de la cera, esta se encontraba en estado sólido,
con una textura y un aroma particular, si se la golpea hará ruido, es fácilmente manejable, se
encuentran en la cera sólida todas las cosas que permiten conocer distintamente un cuerpo (a través de
los sonidos). Si la cera se acerca al fuego, todas las características antes captadas por los sentidos
cambiarán (se encontrará en estado líquido, sin producir ruido golpearla, difícil de manejar, etc).
Descartes se pregunta si esa cera es la misma, es la misma sí, pero todo lo que percibimos a través de
nuestros sentidos cambió, por lo tanto, no podemos basarnos en ellos. No se puede concebir lo que es
la cera por medio de la imaginación, solamente por medio del entendimiento (esto se debe aplicar a
todas las demás cosas por fuera de él) ➝ postura racionalista / intelectualista
Meditación III:
Retoma la segunda meditación para afirmar que es un ser que duda, afirma, niega, imagina, siente, que
conoce, pero que también ignora, etc (cogito). Descartes debe examinar si hay un dios, si resulta existir
debe examinar también si es engañador. En sus pensamientos hay imágenes de cosas (ideas), pero estas
ideas se dividen en tres, las que le parecen nacidas con él, las extrañas venidas de afuera (adventicias) y
las inventadas por él mismo que no descubrió su verdadero origen (ficticias). La idea de un Dios
supremo, eterno, infinito, inmutable, omnisciente y creador universal está fuera de él. Si él no es ni
eterno, ni infinito, ni inmutable, ni omnisciente se pregunta cómo podría él haber creado esa idea,
solamente por “Dios” entiende todas esas ideas, Dios existe y es quien puso en él esas ideas.
La idea de Dios, al igual que la de él mismo, ha nacido con él a partir del momento en el que ha sido
creado, y no hay nada de extraño que dios al crearlo haya puesto en él la idea de cómo es el artífice.
Descartes existe, es una cosa que piensa, pero se pregunta si aquello sobre lo que piensa (y no es el) es
algo o también es él. Descartes recurrirá a un SuperYo, Dios, punto de vista absolutamente objetivo,
para recuperar lo que de otro modo sólo existiría relativamente al sujeto. Descartes, al demostrar la
existencia de Dios, lo que demuestra es la objetividad en sí, saliendo así del solipsismo (Convicción de
que sólo existe la mente y que cualquier otra cosa no es más que percepción de esa mente). Este