
Una solución consta de un soluto y un solvente. Puede ser que la solución sea completamente homogénea
(todo disuelto) o heterogénea (hay un precipitado).
Uno puede conocer la solubilidad del soluto en un determinado solvente y a cierta temperatura. Ésta
depende de las interacciones soluto-soluto, solvente-solvente y soluto-solvente.
El proceso de disolución de cada compuesto va a ser un equilibrio con una dada Keq.
Solubilidad: la cantidad máxima de soluto que puede disolverse (definición más simple).
Las soluciones se clasifican en:
Solubilidad molar: concentración de moles por litro en una solución saturada. Estará definido con una S.
Depende de la temperatura, el pH y si hay presencia de otros iones o ligandos.
Modificar la solubilidad molar externamente permite separar cationes o aniones en una mezcla.
Recordar que, en la constante, no se escriben los sólidos o líquidos puros. Sólo se tienen en cuenta las
especies en solución.
Los equilibrios de solubilidad son espontáneos, dinámicos y reversibles.
La constante de solubilidad se denomina Kps (constante del producto de solubilidad), la cual depende sólo
de la temperatura e indica cuantitativamente el grado de la disolución.
Como en todo equilibrio se puede calcular un Q, en este caso llamado Qps, que puede ser mayor, igual o
menor que K.
La comparación de Kps con Qps permite determinar si se forma precipitado o si se disuelve más sólido.
En el último caso, Qps es un valor
ficticio, se calcula como si todo el
soluto que se agrega, estuviera
disuelto.