
Estimula la producción de progesterona por las células foliculares del estroma
(luteinización). Provoca la rotura folicular y la ovulación.
Ovulación:
En los días inmediatamente anteriores a la ovulación y con el influjo de las hormonas
estimuladora de los folículos (FSH) y luteinizante (LH), los folículos vesiculares crecen
rápido y alcanzan un diámetro de 25 mm para volverse un folículo vesicular maduro (De
Graaf). Junto con el desarrollo final de este folículo, se registra un aumento abrupto de LH
que hace que el ovocito primario complete la meiosis I. También comienza la meiosis II.
Mientras tanto, en la superficie del ovario comienza a crecer un bulto, y aparece en el ápice
una mancha avascular: el estigma.
Los niveles de prostaglandina también se elevan en respuesta a la descarga de LH, lo que
provoca contracciones, empujan el ovocito, que queda libre (ovulación), junto con las células
granulosas de la región del cúmulo ovóforo, y sale flotando del ovario.
Cuerpo lúteo:
Tras la ovulación, los vasos circundantes vascularizan las células granulosas que permanecen
en la pared del folículo roto, junto con las procedentes de teca interna.
Bajo el influjo de la LH, las células producen un pigmento amarillento, y se transforman en
células lúteas, que constituyen el cuerpo lúteo y segregan tanto estrógenos como
progesterona.
Transporte de ovocitos:
Poco después de la ovulación, las fimbrias de la trompa de Falopio barren la superficie del
ovario; entonces la trompa empieza a contraerse de manera rítmica y llegan al interior de la
trompa el ovocito rodeado por algunas células granulosas. Cuando el ovocito se halla dentro
de la trompa de Falopio, es impulsado por las contracciones musculares peristálticas de la
trompa y de los cilios en la mucosa uterina.