El núcleo del troclear se sitúa inmediatamente posterior al fascículo longitudinal
medial (FLM), en una sección transversal a nivel del colículo inferior (fig. 14-16).
Después de rodear la sustancia gris periacueductal, de decusarse y de salir por la cara
posterior del me- sencéfalo, los axones de estas motoneuronas ESG tienen un
recorrido intracraneal largo. Salen a la cisterna superior y luego discurren lateral y
anteriormente a través de la cisterna ambiens sobre la cara lateral del mesencéfalo
(fig. 14-19).
Desde el espacio subaracnoideo, el nervio entra después en la duramadre
suprayacente, discurre rostralmente en la pared lateral del seno cavernoso y entra
en la órbita a través de la fisura orbitaria superior. El IV nervio craneal inerva el
músculo oblicuo superior, cuya función es dirigir el ojo inferolateralmente, es decir,
hacia abajo y hacia afuera.
Es importante recordar que las motoneuronas del troclear inervan el músculo
oblicuo superior contralateral, ya que las manifestaciones clínicas se corresponden
con esta inervación. Por ejemplo, una lesión de la raíz del nervio en la cisterna
ambiens o en el seno cavernoso, o en la fisura orbitaria superior, produce una
parálisis del músculo oblicuo superior de ese lado.
El núcleo del troclear recibe una importante aferencia cortical cerebral procedente
de neuronas del campo ocular frontal. Estas proyecciones pasan al núcleo intersticial
rostral del fascículo longitudinal medial (irFLM), también conocido como centro de
la mirada vertical, y al colículo superior, que también proyecta al irFLM.
Este último envía una gran proyección al núcleo del troclear ipsilateral y, en menor
proyección, al núcleo contralateral. Un daño cortical brusco (como el producido por
un ictus o por un traumatismo) que afecte al campo ocular frontal produce una
desviación conjugada involuntaria de los ojos hacia el lado de la lesión.