4
Breve reseña histórica sobre el origen de las vacunas
La viruela fue, desde tiempos remotos, una enfermedad que generaba epidemias en todo el
mundo causando graves secuelas como ceguera y deformaciones, y cifras de mortalidad que
alcanzaban un 20-30% de los afectados. Era de conocimiento popular que “en el mundo, nadie
tiene verdaderamente esa enfermedad dos veces en la vida”. Hoy conocemos éste fenómeno
como memoria inmunológica y es el fundamento de la vacunación.
En 1774, antes de que se conocieran los estudios de Edward Jenner, el padre de la vacunación,
ocurrió un curioso caso que permaneció silente y hoy podría considerarse la primera vacuna.
Benjamin Jesty, un granjero inglés, supo que dos mujeres que trabajaban ordeñando sus vacas
cuidaban familiares con viruela sin riesgo de contraerla, ellas argumentaban que haber padecido
la viruela de origen vacuno las protegía de la enfermedad. Entonces Jesty hizo que su mujer y sus
hijos tomaran contacto con el material de las ubres de una vaca infectada con viruela vacuna,
esperando protegerlos contra la fatal enfermedad. Años después, a causa del avecinamiento de
una epidemia de viruela, un médico de la región practicó la variolación en los niños del pueblo,
incluidos los hijos de Benjamin J. Este método, antecesor de la vacunación, era practicado ya en
el Imperio Chino durante el siglo XVI, y consistía en inocular el virus de la viruela humana
(extraído de una pústula o costra de un enfermo) por vía cutánea al sujeto a inmunizar. En la
mayoría de los casos generaba solo una enfermedad de mediana gravedad y confería protección.
A diferencia de los otros niños variolados, los de la familia Jesty no presentaron síntoma alguno.
Edward Jenner no conocía esta historia, pero era de conocimiento popular el fenómeno de
protección contra la viruela que se daba en las ordeñadoras, y decidió estudiarlo. Con una fuerte
convicción de poder combatir la terrible enfermedad, en 1796, inoculó a un niño (James Phipps)
el material de una pústula de la mano de una mujer infectada por viruela vacuna y, dos meses
después, le inoculó el material de una pústula de viruela humana. James, al igual que los hijos de
Jesty, no presentó ningún síntoma. Su investigación fue un hito de la medicina basada en la
evidencia y su trabajo confirmó su hipótesis mediante la utilización del método científico que
permitió sentar las bases que luego servirían para los desarrollos científicos de Louis Pasteur en
la creación de la vacuna atenuada contra la rabia.
En 1885, habiendo vacunado con éxito numerosos perros, acudieron a Pasteur dos muchachos
mordidos por perros rabiosos, prácticamente condenados por la fatal enfermedad. Sin mucho que
perder, los vacunó con éxito y sobrevivieron. Este hecho marcó el nacimiento de las vacunas
atenuadas: más seguras, sin necesidad del pasaje de material de persona a persona (o vaca-
persona, como en la viruela) ni riesgo de transmisión de otras enfermedades, y con alta eficacia.
Tanto Jenner como Pasteur tuvieron oposición de gran parte de la sociedad, justificando que la
vacunación interfería con los planes divinos o que era más riesgosa que no vacunarse. Hasta el
día de hoy, hay sectores que se oponen a la vacunación, y es una de las causas, junto con las
limitaciones de recursos, de la falta de erradicación de ciertas enfermedades inmunoprevenibles.