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Departamento de Microbiología, Parasitología e Inmunología.
Inmunología. Faculta de Medicina, UBA.
Autores:
Dra Mercedes Cabrini. Docente de Inmunología. Médica infectóloga. Hospital Fernández.
Subdirectora de la Carrera de Médico Especialista en Infectología. Hospital Fernández. CABA.
Sofía Stover. Docente de Inmunología. Fac. Medicina. UBA. Residente de Infectología.
Hospital Fernández. CABA.
Mercedes Lincuez. Docente de Inmunología. Estudiante de Medicina. UBA.
Valeria Ochoa. Docente de Inmunología. Estudiante de Medicina. UBA.
Nicolás Pablo Schain. Docente de Inmunología. Médico. UBA.
-2017-
Modulación de la respuesta inmune frente
a infecciones: Vacunación
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INDICE
Introducción .................................................................................................................................... 3
Breve reseña histórica sobre el origen de las vacunas .................................................................... 4
Clasificación de las vacunas ........................................................................................................... 5
Vacunas atenuadas ...................................................................................................................... 6
Vacunas inactivadas .................................................................................................................... 8
Vacunas fraccionadas .............................................................................................................. 8
Nuevas estrategias de inmunización: desarrollo de vacunas por ingeniería genética .................. 10
Vacuna Hepatitis B.................................................................................................................... 10
Vacuna HPV (Virus Papiloma Humano) .................................................................................. 11
Vacunas aún en desarrollo: ....................................................................................................... 12
Vías de administración .................................................................................................................. 13
Diferencias en la respuesta inmune según la vía ....................................................................... 14
Composición de las vacunas ......................................................................................................... 15
Líquido de suspensión ............................................................................................................... 15
Excipientes ................................................................................................................................ 15
Adyuvantes ................................................................................................................................ 16
Clasificación según mecanismo de acción de los adyuvantes ............................................... 17
Clasificación según características fisicoquímicas de los adyuvantes .................................. 18
Características de las vacunas ....................................................................................................... 19
Relación costo/beneficio ........................................................................................................... 20
Vacunas y su impacto en salud pública ........................................................................................ 21
El camino de la erradicación ..................................................................................................... 22
Obstáculos en aplicación de programas de vacunación ................................................................ 23
Carácter obligatorio de la vacunación ....................................................................................... 24
Motivaciones de los individuos que se oponen a la vacunación ............................................... 25
Impacto de la no vacunación individual en la comunidad ........................................................ 25
Inmunización y su gran impacto desarrollo humano .................................................................... 26
Conclusiones y perspectivas ......................................................................................................... 29
Glosario ......................................................................................................................................... 29
Bibliografía ................................................................................................................................... 32
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Introducción
Las enfermedades infecciosas son una de las principales causas de morbi-mortalidad a nivel
mundial. Hay dos medidas que han tenido gran impacto en la salud pública modificando en el
curso evolutivo de las enfermedades infecciosas: las medidas de saneamiento y la
implementación de vacunas a nivel mundial.
Las prácticas realizadas con el objetivo de modular la respuesta inmune frente a infecciones
datan desde el siglo XVI, mucho tiempo antes incluso del desarrollo de la teoría microbiana
como etiología de las enfermedades infecciosas establecida por Louis Pasteur (1822-1895).
El término vacunación se origina a partir del trabajo de Edward Jenner (1749-1823) sobre
variolae vaccinae (viruela de la vaca) mediante el cual logró inmunizar contra la viruela humana
utilizando la viruela bovina.
El avance en el campo de la biología, inmunología y biotecnología ha permitido superar el
empirismo inicial que dominó el desarrollo de las vacunas, logrando en la actualidad vacunas
más eficaces, seguras y con una base científica racional en su desarrollo.
Entendemos por vacunación a la inducción deliberada de la respuesta inmune que implica una
exposición antigénica que induce una respuesta inmune activa con el objetivo de conferir
protección total o parcial para ese agente inmunizante. (Fig 1)
Fig 1. Generación de respuesta inmune activa en forma natural (infección) o artificial
(vacunación). Respuesta inmune pasiva generada en forma natural (transferencia de anticuerpos
de madre a hijo) o artificialmente (administración de gammaglobulinas).
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Breve reseña histórica sobre el origen de las vacunas
La viruela fue, desde tiempos remotos, una enfermedad que generaba epidemias en todo el
mundo causando graves secuelas como ceguera y deformaciones, y cifras de mortalidad que
alcanzaban un 20-30% de los afectados. Era de conocimiento popular que “en el mundo, nadie
tiene verdaderamente esa enfermedad dos veces en la vida”. Hoy conocemos éste fenómeno
como memoria inmunológica y es el fundamento de la vacunación.
En 1774, antes de que se conocieran los estudios de Edward Jenner, el padre de la vacunación,
ocurrió un curioso caso que permaneció silente y hoy podría considerarse la primera vacuna.
Benjamin Jesty, un granjero inglés, supo que dos mujeres que trabajaban ordeñando sus vacas
cuidaban familiares con viruela sin riesgo de contraerla, ellas argumentaban que haber padecido
la viruela de origen vacuno las protegía de la enfermedad. Entonces Jesty hizo que su mujer y sus
hijos tomaran contacto con el material de las ubres de una vaca infectada con viruela vacuna,
esperando protegerlos contra la fatal enfermedad. Años después, a causa del avecinamiento de
una epidemia de viruela, un médico de la región practicó la variolación en los niños del pueblo,
incluidos los hijos de Benjamin J. Este método, antecesor de la vacunación, era practicado ya en
el Imperio Chino durante el siglo XVI, y consistía en inocular el virus de la viruela humana
(extraído de una pústula o costra de un enfermo) por vía cutánea al sujeto a inmunizar. En la
mayoría de los casos generaba solo una enfermedad de mediana gravedad y confería protección.
A diferencia de los otros niños variolados, los de la familia Jesty no presentaron síntoma alguno.
Edward Jenner no conocía esta historia, pero era de conocimiento popular el fenómeno de
protección contra la viruela que se daba en las ordeñadoras, y decidió estudiarlo. Con una fuerte
convicción de poder combatir la terrible enfermedad, en 1796, inoculó a un niño (James Phipps)
el material de una pústula de la mano de una mujer infectada por viruela vacuna y, dos meses
después, le inoculó el material de una pústula de viruela humana. James, al igual que los hijos de
Jesty, no presentó ningún síntoma. Su investigación fue un hito de la medicina basada en la
evidencia y su trabajo confirmó su hipótesis mediante la utilización del método científico que
permitió sentar las bases que luego servirían para los desarrollos científicos de Louis Pasteur en
la creación de la vacuna atenuada contra la rabia.
En 1885, habiendo vacunado con éxito numerosos perros, acudieron a Pasteur dos muchachos
mordidos por perros rabiosos, prácticamente condenados por la fatal enfermedad. Sin mucho que
perder, los vacunó con éxito y sobrevivieron. Este hecho marcó el nacimiento de las vacunas
atenuadas: más seguras, sin necesidad del pasaje de material de persona a persona (o vaca-
persona, como en la viruela) ni riesgo de transmisión de otras enfermedades, y con alta eficacia.
Tanto Jenner como Pasteur tuvieron oposición de gran parte de la sociedad, justificando que la
vacunación interfería con los planes divinos o que era más riesgosa que no vacunarse. Hasta el
día de hoy, hay sectores que se oponen a la vacunación, y es una de las causas, junto con las
limitaciones de recursos, de la falta de erradicación de ciertas enfermedades inmunoprevenibles.
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Clasificación de las vacunas
La gran mayoría de las vacunas disponibles son obtenidas a partir de los agentes infecciosos
contra los cuales está dirigida o por medio de la producción de alguno de sus componentes
microbianos.
Existen diferentes formas de clasificarlas (Tabla 1):
Según su naturaleza microbiológica: vacunas virales o bacterianas.
Según su composición: vacunas atenuadas e inactivadas. Estas a su vez pueden ser
divididas según posean el microorganismo entero o fracciones del mismo.
La utilización de metodología basada en ingeniería genética ha permitido expandir el campo de
desarrollo de vacunas tanto en la producción antigénica como en medios de vehiculización como
por ejemplo para vacuna Hepatitis B, vacuna HPV (Virus Papiloma Humano) y vacuna
recombinante contra el virus influenza.
“Lo que hace al virus de la viruela vacuna tan
extremadamente singular es que la persona que ha sido
infectada está para siempre segura de la infección por
el virus de la viruela humana” (1798, Edward Jenner)
¨Insto a Uds. a interesarse en los sagrados
dominios de los laboratorios, que son los templos
del futuro. Allí es donde la humanidad crecerá y se
fortalecerá. ¨ (1822-1895, Louis Pasteur)
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Tabla 1. Clasificación de las vacunas
Vacunas atenuadas
Las vacunas atenuadas son aquellas elaboradas con el microorganismo vivo causante de la
enfermedad, modificado mediante técnicas de laboratorio que atenúan los mecanismos o factores
fundamentales de su virulencia, conservando la capacidad de imitar la infección obtenida
naturalmente, sin causar enfermedad o solo una forma muy leve de ella.
Generalmente, requieren menos dosis para alcanzar una respuesta inmune adecuada. Esta
efectividad está dada por la actividad sinérgica con los RRP (receptores de reconocimiento de
patrones), su capacidad de replicación y la persistencia prolongada de los antígenos, que
confieren a la vacuna mayores niveles de inmunogenicidad. La inmunidad inducida por las
vacunas atenuadas incluye tanto una respuesta celular como humoral.
Las vacunas atenuadas administradas por vía parenteral, inducen una respuesta humoral mediada
principalmente por la producción de IgG sérica (la respuesta más frecuente inducida por
vacunas), que limita la replicación, y evita el desarrollo de la enfermedad. Cuando estas vacunas
son administradas por vía oral o intranasal, inducen una respuesta humoral con producción de
IgA secretoria, particularmente útil para la neutralización del patógeno en la luz de la mucosa por
la que ingresa. Ejemplo de éstas son las vacunas atenuadas contra Rotavirus, Poliovirus vía oral e
Influenza intranasal.
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También pueden inducir una respuesta celular necesaria, por ejemplo, en el caso de la vacuna
contra M. tuberculosis (BCG) que requiere la producción de linfocitos (Th1), activación de
macrófagos y la consiguiente formación del granuloma, que contiene la infección evitando las
formas clínicas más graves de la enfermedad.
Otra ventaja que presentan estas vacunas es el requerimiento de menor cantidad de dosis que
permitan alcanzar una respuesta inmune adecuada.
Los métodos clásicos de atenuación se basan básicamente en pasajes sucesivos de los preparados
en diversos medios de cultivo. Algunos de los sistemas más utilizados para la elaboración de
estas vacunas son:
Utilización de cepas virulentas en animales pero avirulentas para el hombre.
Pasajes sucesivos en medios de cultivo (bacterias) o sistemas celulares (virus) utilizado
por ejemplo para la BCG o la triple viral (SRP), respectivamente.
Utilización de medios de cultivo con condiciones ambientales modificadas:
Termosensibles o adaptados al frío (variedades cold adapter) por ejemplo el virus de la
gripe para vacuna atenuada de aplicación nasal. Estos microorganismos replicarán
libremente en las vías respiratorias superiores las cuales se encuentran a más bajas
temperatura (32-34 C°), sin embargo están imposibilitados de replicar en la vías aéreas
inferiores las cuales se encuentran a temperaturas un poco más elevadas (37 C°) no
desarrollando asi enfermedad (esta vacuna no está disponible en Argentina).
Recombinación de genomas, mediante la coinfección de dos virus con genomas
diferentes en cultivos celulares, generalmente un virus animal no patógeno con otro que
contiene los genes deseados que codifican el antígeno inmunizante. Por ejemplo, en la
vacuna rotavirus.
Una de las desventajas que presentan las vacunas con microorganismos vivos atenuados es la
posibilidad de que los mismos, al replicar en el individuo vacunado, muten su genoma y
reviertan hacia formas virulentas con el consecuente desarrollo de la enfermedad y/o sus
complicaciones. Esta posibilidad adquiere particular relevancia en pacientes
inmunocomprometidos debido a su incapacidad de controlar eficazmente la replicación del
agente vacunal.
El uso de vacunas atenuadas en individuos con algún grado de compromiso de su sistema
inmune requiere determinados lineamientos y especial cuidado, representando ésta una
importante limitación en su uso. Los huéspedes inmunocomprometidos, ya sea de forma primaria
o secundaria a otras patologías o a su tratamiento (p. ej. uso de corticoides en altas dosis y de
forma prolongada o quimioterapia) no deben recibir vacunas con microorganismos vivos
atenuados como indicación general, si bien debe evaluarse la indicación de cada vacuna y en
cada paciente en particular.
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Vacunas inactivadas
Estas vacunas están compuestas por microorganismos muertos/inactivados mediante métodos
químicos como formalina, fenol y betapropiolactona, por calor o radiación. Las mismas pueden
incluir microorganismos enteros, o subunidades o fracciones de los mismos.
Son ventajosas respecto de las anteriores, ya que estos microorganismos pierden la capacidad de
replicar y por ende de producir enfermedad en el individuo vacunado o transmitirse a otra
persona, sin embargo, al conservar su constitución antigénica les permite inducir una respuesta
inmune. La eliminación de su patogenicidad hace a estas vacunas mucho más seguras para la
inmunización, pudiendo ser aplicadas sin riesgo en individuos inmunocomprometidos.
En comparación con las vacunas atenuadas son menos inmunogénicas, desencadenan una
respuesta fundamentalmente humoral y requieren de múltiples dosis y/o refuerzos para alcanzar
niveles protectores duraderos de anticuerpos, además del uso de adyuvantes. Son vacunas mucho
más estables y pueden almacenarse y transportarse mediante liofilización.
Según su constitución antigénica podemos clasificarlas de la siguiente manera:
Vacunas con microorganismos enteros: Las mismas consisten del microorganismo
completo. Implican la administración de una gran cantidad de antígenos, incluyendo
muchos que no participan en la respuesta protectora del huésped. Ello, puede interferir
con la respuesta frente a antígenos protectores o llevar a la generación de reacciones de
hipersensibilidad, locales o generalizadas.
Un ejemplo de este tipo de vacunas sería la vacuna celular que se utiliza contra
Bordetella pertussis, incluida en la DTPw (Difteria-Tetanos-Pertusis w de whole-entero),
que es el patógeno que ocasiona la tos convulsa.
Vacunas fraccionadas: Luego de la identificación del antígeno que actúa como principal
determinante inmunogénico se elaboran preparaciones purificadas o se producen de
forma sintética. Se caracterizan por presentar menor reactogenicidad con respecto a las
anteriores, consecuente a la eliminación de componentes no deseados presentes en el
microorganismo entero. Un ejemplo es la vacuna contra Bordetella pertussi acelular
incluida en la DTPa (Difteria-Tetanos-Pertusis acelular). Las vacunas fraccionadas
pueden estar compuestas por diferentes subunidades, toxoides o polisacáridos capsulares.
Vacunas fraccionadas
o Vacunas de subunidades: Utilizan sólo una parte del patógeno de interés para provocar
una respuesta por parte del sistema inmune. Algunos ejemplos pueden ser la vacuna que
se utiliza contra B. pertussis (acelular), Influenza y virus hepatitis B.
o Vacunas con toxoides: Algunas enfermedades no son causadas directamente por el
patógeno en sí mismo, sino por la toxina que producen. Un ejemplo de ello es el tétanos o
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la difteria. Para proteger contra estas enfermedades, es útil montar una respuesta de
anticuerpos neutralizantes contra la toxina. Ello se logra administrando un “toxoide”, es
decir, una toxina inactivada o detoxificada pero que mantiene su inmunogenicidad. Estas
vacunas no suelen ser muy inmunogénicas por lo que requieren el uso de adyuvantes y la
aplicación de múltiples dosis. Los adyuvantes son sustancias que potencian la
inmunogenicidad de las vacunas por distintos mecanismos, como se explicará luego.
o Vacunas polisacáridas: Múltiples patógenos poseen como componente fundamental de
su superficie una cápsula polisacárida. La generación de anticuerpos dirigidos contra
éstos resulta en una respuesta protectora y eficaz frente a la infección. Este tipo de
vacunas se subclasifican en dos grupos según su composición:
Vacunas de polisacáridos puros: Poseen epitopes repetitivos que pueden activar
a linfocitos B a través del entrecruzamiento de sus BCRs. La respuesta inducida
será T-independiente y no generará incremento de la afinidad de los anticuerpos
ni memoria inmunológica. Para este tipo de respuesta son esenciales los linfocitos
B1 y BZM, que producen anticuerpos polirreactivos y de baja afinidad. Estos
tipos celulares completan su maduración aproximadamente a los 2 años de vida.
Por ello, estas vacunas no suelen ser aplicadas en niños menores de dos años,
aunque se contemplan excepciones. Podemos citar como ejemplos a las vacunas
polisacáridas contra el neumococo o contra el meningococo.
Vacunas Conjugadas: Son de particular importancia en los niños menores a 2
años, que tienen inmaduros los mecanismos que subyacen a la respuesta T-
independiente, o en pacientes inmunocomprometidos. Están compuestas por
polisacáridos asociados a un antígeno proteico que funciona como transportador o
carrier. El carrier proteico permitirá la inducción de una respuesta T-dependiente
con la cooperación T-B necesaria para la activación de linfocitos B2 y producción
de células B de memoria, switch isotipico y maduración de la afinidad de los
anticuerpos. Ello permitirá generar plasmocitos de vida media larga y anticuerpos
con alta afinidad dirigidos contra los polisacáridos capsulares. (Fig 2)
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Fig. 2. Respuesta antígeno T- independiente (a) y respuesta T-dependiente (b).
Nuevas estrategias de inmunización: desarrollo de vacunas por
ingeniería genética
En los últimos años se han aplicado nuevas estrategias para la producción antigénica o
vehiculizarían de los antígenos en el desarrollo de vacunas. Estas propuestas surgen a raíz del
avance en las técnicas de ingeniería genética y del mayor conocimiento sobre el funcionamiento
del sistema inmune. Algunas de ellas ya han sido aprobadas y son de amplia utilización, como la
producción del antígeno se superficie del virus de Hepatitis B para el desarrollo de esta vacuna,
o el desarrollo de las virus like particles (VLPs) para la vacuna de HPV (Virus Papiloma
Humano).
El término vehiculización se refiere a las posibles formas de lograr que un antígeno llegue al
destino deseado como puede ser el interior celular. La utilización de “vehículos” pretende
mejorar la respuesta inmunitaria contra el patógeno de interés, incorporando al antígeno a
compartimientos celulares en los que se encuentra en el transcurso de una infección por el
patógeno, evitando de este modo los riesgos que conllevaría administrar un agente replicativo.
Vacuna Hepatitis B
La vacuna recombinante de hepatitis B se produce a partir de una suspensión estéril del antígeno
de superficie viral (HBsAg) que forma parte de la cápside viral y se produce en levaduras de
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Saccharomyces cerevisiae. El gen que codifica este antígeno es insertado mediante un plásmido
dentro de la levadura que la produce. Una vez sintetizado, el antígeno es liberado al medio
extracelular al producirse la lisis celular. y es purificado del sobrenadante (Fig. 3). Para conferir
adecuada inmunogenicidad estas vacunas requieren de adyuvantes.
Fig. 3. Producción de vacuna hepatitis B recombinante.
Vacuna HPV (Virus Papiloma Humano)
El desarrollo de esta vacuna se basa en la generación de VLPs (Viral Like Particles o
pseudoviriones) formadas por el ensamblaje de proteínas de la cápside viral sin contener material
genético en su interior, lo que las hace no replicativas y por lo tanto no infectivas. El HPV es un
virus con potencial oncogénico por lo que una vacuna atenuada o inactivada del virus entero
podría asociarse a riesgo oncogénico.
Los genes que codifican para la proteína de superficie L1 de HPV son introducidos mediante
plásmidos en sistemas de levaduras o baculovirus para su producción (Fig. 4), estas proteínas
tienen la propiedad de inducir su autoensamblado formando así la estructura simil viral. En
comparación con las vacunas inactivadas fraccionadas, explicadas anteriormente, su
conformación por epitopes repetitivos, su tamaño y geometría que se asemeja al virus real le
otorgan a la vacuna mayor inmunogenicidad. La producción de las VLPs con proteína de
superficie L1 del HPV confieren similitud antigénica con la cápside viral y también da la
posibilidad de ser internalizadas, procesadas por células presentadoras de antígenos y de activar
linfocitos T (CD4 y CD8), induciendo una adecuada inmunidad celular. Este tipo de vacunas
también genera una potente respuesta humoral con la producción de anticuerpos neutralizantes
que previenen la infección por HPV.
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Una limitación en el uso de esta metodología es el número de antígenos contra los cuales se
desea inmunizar, ya que los mismos deben ser introducidos dentro de un plásmido y su
capacidad es limitada. Otra desventaja es el alto costo de su producción.
Fig. 4. Producción de VLPs en sistema de levaduras.
Vacunas n en desarrollo:
Vacunas atenuadas mediante modificación genética (tecnología de genética reversa):
Requieren de la identificación de las zonas que codifican para los factores de virulencia,
para luego ser modificadas o delecionadas para que pierdan su virulencia.
Vacunas de péptidos sintéticos: Involucran la síntesis de péptidos a partir de la
información de la secuencia de la proteína que codifica a los antígenos más relevantes. La
gran desventaja de esta técnica es que los péptidos generados tiene una estructura lineal y
no tridimensional como habitualmente se encuentran en su forma natural, lo que dificulta
su reconocimiento y hace a estas vacunas menos inmunogénicas.
Vacunas anti-idiotipo: Involucran la administración de anticuerpos que reproducen la
morfología del antígeno con el que se desea inmunizar.
Vacunas de ADN desnudo: consisten en la administración del plásmido de ADN que
codifica el gen de interés y un promotor que permite su expresión en la célula blanco.
Este tipo de vacunas no generan una vigorosa respuesta inmune y tiene otra desventaja
que es el potencial desarrollo de respuestas autoinmunes si hay reacción contra el ADN
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directamente. La transfección in vivo de células es aún un proceso ineficiente lo que
limita su aplicación.
Vacunas con vectores virales o bacterianos vivos: permiten la vehiculizacion de
material genético al interior celular permitiendo generar una adecuada respuesta tanto
humoral como celular. La gran desventaja de esta técnica es la generación de anticuerpos
neutralizantes contra el vector que puede afectar la respuesta inmune ante nueva
vacunación con el mismo vector ya que el mismo es neutralizado por anticuerpos pre-
existentes.
Vías de administración
Al igual que para muchos fármacos, existen varias vías de administración posible para las
vacunas. La elección de la vía está determinada por varios factores, entre los que se incluyen la
composición de la vacuna (ver más adelante), el tipo de respuesta esperada y los posibles efectos
adversos que puede traer la aplicación.
En forma práctica, podemos clasificar a las vías en oral y parenteral. A su vez, esta última se
puede subclasificar en intradérmica, subcutánea e intramuscular.
Vía oral
Consiste en la aplicación de la vacuna, en forma de gotas, en la cavidad oral para su deglución.
Dado que los antígenos administrados por esta vía deben resistir los mecanismos innatos de la
vía digestiva y superar los mecanismos de tolerancia oral, las vacunas licenciadas hasta el
presente para ser administradas por esta vía, son a microorganismo vivo atenuado. Ello permite
su replicación en ciertas mucosas y, como ya se mencionó, hace a estas vacunas inmunogénicas,
pero a su vez conlleva la desventaja de una posible reversión a la virulencia de la cepa salvaje.
Algunas de las vacunas que se aplican por esta vía son la vacuna antipoliomielítica oral (OPV), o
Sabín, y la vacuna de rotavirus.
Vía nasal
La vía nasal aplicada mediante aerosol, usada en una de las vacunas licenciadas para Influenza
en EEUU, es otra vía de administración posible, que permite generar inmunidad en el sitio que es
puerta de entrada del virus. No obstante esto, el CDC (Centro de Control de Infecciones de
EEUU) ha determinado que no existe diferencia en la protección conferida respecto de la vacuna
parenteral. En Argentina ninguna vacuna licenciada se administra por esta vía.
Vía intradérmica
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Esta vía utiliza una aguja para aplicar la vacuna en la dermis, el tejido conectivo de la piel. Este
tipo de administración no puede usarse en vacunas que posean hidróxido o fosfato de aluminio
como adyuvantes, ya que genera importante inflamación local con riesgo de lesiones como
granulomas y/o necrosis cutánea. En nuestro país la única vacuna que se administra por esta vía
es la BCG.
Vía subcutánea
Es aquella en la que la inyección de la vacuna se realiza en el tejido celular subcutáneo, o
hipodermis; es decir, en un sitio más profundo que la anterior. Al igual que la intradérmica, esta
vía tampoco permite la aplicación de hidróxido o fosfato de aluminio. Por esta vía se administran
la triple viral y la vacuna de la varicela.
Vía intramuscular
Consiste en la aplicación de la vacuna en la región muscular, ya sea deltoidea o cuadricipital
lateral. Es la forma de aplicación más profunda y permite el uso de adyuvantes a base de sales de
aluminio. Es la vía elegida para la aplicación de la mayoría de las vacunas que están actualmente
en el calendario.
Diferencias en la respuesta inmune según la vía
Como mencionamos previamente, una de las variables a tener en cuenta al evaluar la vía de
administración a utilizar al diseñar una nueva vacuna, es el tipo de respuesta inmune que se
desea evocar. Si bien la respuesta varía según el antígeno, en líneas generales la administración
oral de las vacunas, con la subsiguiente activación de linfocitos T y B en los sitios inductivos del
GALT produce una mayor proporción de IgA en comparación con la administración parenteral,
generalmente intramuscular, en la que predomina la IgG. Por otra parte, la vía oral imprime un
patrón de homing en los linfocitos que los lleva a extravasarse en la mucosa gastrointestinal
(medido como porcentaje de células que expresan la integrina α4β7). Este tipo de respuesta es
preferida para prevenir las infecciones cuya ruta de entrada es la digestiva (como por ejemplo la
poliomielitis, el cólera o rotavirus). Además, debido a que existe replicación y eliminación de
microorganismos por vía fecal, se da el fenómeno de inmunización del entorno con efecto
rebaño. Es decir, los contactos del paciente vacunado entran en contacto con el microorganismo
atenuado y desarrollan una respuesta similar al paciente, permitiendo ampliar el rango de
personas protegidas.
Si en el entorno del paciente existe una persona inmunocomprometida, cabe la posibilidad de que
esta última desarrolle la enfermedad, por eso es de buena práctica interrogar sobre posible
inmunocompromiso tanto en el individuo que será vacunando como en los convivientes del
mismo.
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La vía intramuscular es la más utilizada y tiene la particularidad de que los antígenos son
depositados en un tejido altamente vascularizado, pero a diferencia de la vía intradérmica o
subcutánea, es un sitio más pobre en célula presentadora de antígenos profesionales. Es por esto
que es fundamental el uso de adyuvantes para lograr una adecuada respuesta inflamatoria local y
permitir el depósito y liberación lenta del antígeno para lograr una adecuada respuesta inmune a
la vacuna.
Composición de las vacunas
Las vacunas, además del componente antigénico, pueden contener otras sustancias en su
composición, como líquido de suspensión, excipientes (conservantes, estabilizantes, antibióticos)
y/o adyuvantes.
Líquido de suspensión
Es la solución en la que se disuelven o emulsionan los demás componentes, y que permite su
administración. Generalmente es agua destilada o solución salina, pero puede ser el medio de
cultivo donde se produjo el antígeno (células diploides humanas (HDCV), células primarias de
embrión de pollo (PCECV), células de riñón de mono (células Vero) (PVRV), embrión de pato
purificado (PDEV)). Es importante tener en cuenta la naturaleza del líquido de suspensión, ya
que se pueden desarrollar reacciones de hipersensibilidad a los medios de cultivo.
Excipientes
Son elementos sin capacidad inmunogénica, cuya finalidad es prevenir el crecimiento de
bacterias (antibióticos) o estabilizar el antígeno, lo que permite preservar las vacunas por mayor
cantidad de tiempo, o producir frascos multidosis. Dentro de esta categoría se encuentra el
timerosal, un compuesto de mercurio orgánico utilizado como conservante en algunas vacunas
cuyo uso ha sido ampliamente discutido a nivel mundial. En la naturaleza el mercurio se
encuentra en dos formas posibles muy diferentes en cuanto a su potencial toxicidad:
metilmercurio y etilmercurio. La exposición a alta concentración de metilmercurio, que se
encuentra en algunos peces y mariscos, puede asociarse a toxicidad significativa. El timerosal se
metaboliza en el organismo a etilmercurio y tiosalicilato, productos de corta vida media y baja
toxicidad que son rápidamente eliminados del organismo por lo que su uso no implica un riesgo
significativo.
El timerosal se utiliza en frascos multidosis para inhibir la contaminación de las vacunas con
bacterias u hongos. La evidencia acumulada hasta la fecha por los programas de vigilancia
establece que su uso es seguro y ha desestimado su potencial asociación con el desarrollo de
autismo. Incluso su remoción de la mayor parte de las vacunas licenciadas a partir del 2001, más
asociado a miedos populares que basados en evidencia científica, ha demostrado que no hubo

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