ANGENOT - El discurso social
El discurso social (teoría de la discursividad social)
El discurso social es todo lo que se produce en sociedad.
Problematiza lo decible, lo narrable, lo opinable en determinado momento y estado
de sociedad, esto es, un sistema regulador de los discursos, sus reglas de
producción y de circulación.
El discurso social se refiere a los sistemas genéricos, los repertorios tópicos, las
reglas de encadenamiento de enunciados que, en una sociedad dada, organizan lo
decible y asegura la división del trabajo discursivo. Se trata de hacer aparecer un
sistema regulador global cuya naturaleza no se ofrece inmediatamente a la
observación.
Esto no apunta a producir una descripción solamente, un cuadro de los temas, los
géneros y las doctrinas de una época. Supone además la construcción de un marco
teórico y de enfoques interpretativos que la organización del material recolectado
presuntamente a de ilustrar y de justificar.
Hablar de discurso social es abordar los discursos como hechos sociales, y cómo
hechos históricos. Espera en aquello que se dice y se escribe en una sociedad,
hechos que funcionan independientemente de los usos que cada individuo les
atribuye, que existen fuera de las conciencias individuales y que tienen una potencia
en virtud de la cual se imponen: se trata de explorar de las manifestaciones
individuales aquello que puede ser funcional en las relaciones sociales, y que, que
en el plano de la observación, se identifica por la aparición de regularidades, de
previsibilidades.
El discurso social no tiene relación con la lengua de los lingüistas. Si bien el discurso
Social es la mediación necesaria para que el código lingüístico se concrete en
enunciados aceptables de inteligibles, la perspectiva sociodiscursiva permanece
heurísticamente alejada del ámbito de la lingüística. El discurso social, al igual que el
código lingüístico, es aquello que ya está así, aquello que Informa el enunciado
particular y le confiere un estatus inteligible.
Una interacción generalizada
A primera vista los discursos sociales dan la impresión de una extrema diversidad.
Es en esa multiplicidad, en esa heteroglosia que aparece el pensamiento de Bajtín.
Este autor acentúa unilateralmente la fluidez, la desviación creativa hacia una
representación de lo social como un lugar donde la conciencia está en constante
interacción, un lugar en el que las legitimidades, la jerarquías, la restricción y las
dominantes sólo se consideran en la medida en que proporcionan material a la
heteroglosia y, en el orden estético, al texto polifónico. Angenot, dirá por su parte
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que no se irá a los aportes de Bajtín, sino que tratará de exponer las
contradicciones y las funciones, no para describir un sistema estético, sino para
describir la hegemonía,Entendida como un conjunto complejo de reglas prescritas de
diversificación de lo decible y de cohesión, de integración. Lo un que mantendrá de
este autor es la tesis de bajtín que sostiene una interacción generalizada
(dialogicidad/intertextualidad)
El discurso social no es ni un espacio indeterminado donde las diversas
tematizaciones se producen de manera aleatoria, ni una yuxtaposición de géneros y
estilos encerrados en sus propias tradiciones.
Cuando se habla de discurso social se describe un objeto compuesto formado por
conjuntos interactivos.
A pesar de no compartir los aportes de baskin para su discurso, angenot utilizar el
concepto de dialogicidad propuesto por este.
Lo que se enuncia en la vida social acusa estrategias por las que el enunciado
reconoce su posicionamiento la economía discursiva y opera según este
reconocimiento; el discurso social, comunidad global, es la resultante de esas
estrategias múltiples aunque no aleatorias.
Alegoresis, interligibilidad
El efecto de masa sincrónica del discurso social sobredetermina la legibilidad de los
textos particulares que forman esa masa. La lectura de un texto dado sobreimponen
otros textos que ocupan la memoria. Esta sobreimposición se llama alegoresis:
proyección centrípeta de los textos de toda la red sobre un texto-tutor
fetichizado.Retoma a Bajtin (dialogicidad). Es lo qué es propio del lenguaje en la
interacción=lenguaje social.
La interligibilidad asegura una entropía hermenéutica que hace leer los textos de una
época con cierta estrechez monosémica, qué estocomiza la naturaleza heteroglosia
de ciertos escritos, anula lo inesperado y reduce lo nuevo a lo previsible. Las nuevas
ideas corren el riesgo de pasar inadvertidas.
Formas y contenidos
Forma y contenido no son disociables: las formas de hablar se unen a ideas en el
discurso social, la realización parcial del mensaje está dada en la forma del
enunciado, porque nuestras elecciones y posibilidades paradigmáticas siempre se
dan en el marco de una perspectiva ideológica.
El discurso social une ideas y formas de hablar de manera que a menudo basta con
abandonarse a una fraseología para dejarse absorber por la ideología que le es
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inmanente. Si cualquiera comunica un mensaje, la forma del enunciado es medio o
realización parcial de este mensaje.
Todo es ideología
Todo lenguaje es ideológico, todo lo que significa hace signo en la ideología: todo lo
que puede identificarse así lleva la marca de manera de conocer y de representarlo
conocido que no van de suyo, que no son necesarias y universales y que conllevan
apuestas sociales, más manifiesta en la economía de los discursos sociales.
Hegemonía
El solo hecho de hablar del discurso social en singular implica que, más allá de la
diversidad de los lenguajes, de la variedad de las prácticas significantes, de los
estilos de las opiniones, el investigador puede identificar las dominancias
interdiscursivas, la manera de conocer y el significar lo conocido que son los propios
de una sociedad y que regulan y trascienden la división de los discursos sociales:
aquello que Gramsci llamó hegemonía. La hegemonía, completa en el orden de la
ideología, los sistemas de dominación política y de explotación económica que
caracterizan una formación social.
En este caso particular se hablará acerca de la hegemonía en el discurso social, la
manera en que una sociedad dada se objetiva en textos. Esta hegemonía del
discurso social es sólo una parte de una hegemonía cultural más abarcadora, que
establece la legitimidad y el sentido de los diversos estilos de vida.
La hegemonía es el conjunto de los repertorios y de las reglas y la topología de los
estatutos que confieren a esas entidades discursivas posiciones de influencia y
prestigio, y la este le lees procuran estilos, formas, microrrelatos y argumentos que
contribuyen a su aceptabilidad.
Decir que tal entidad cognitiva o discursiva es dominante en una época dada no
implica negar que está inserta en un juego en el que existen múltiples estrategias
que cuestionan y se oponen a ella alterando sus elementos.
Hegemonía, le legítima le le le Legitimación y aceptabilidad
La hegemonía es un conjunto de mecanismos unificadores y reguladores que
aseguran a la vez la división del trabajo discursivo y un grado de homogenización
de retóricas, tópicas y doxas transdiscursivas. Sin embargo, esos mecanismos
imponen aceptabilidad sobre lo que se dice y se escribe, y estratifica grados y
formas de legitimidad. Por lo tanto, la hegemonía se compone de reglas canónicas
de los géneros y los discursos, de las precedencias y estatus de los diferentes
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discursos, de las normas del lenguaje correcto y de las formas aceptables de la
narración, de la argumentación, y de manera más general, de la cognición
discursiva, y un repertorio de temas que se imponen a todos, pero de tal suerte que
su tratamiento abre el campo de debates y disensos regulados por convenciones de
forma y contenido.
La hegemonía es el conjunto complejo de las diversas normas e imposiciones que
operan contra lo aleatorio, lo centrífugo y lo marginal, indican los temas aceptables e
instituyen la jerarquía de las legitimidades sobre un fondo de relativa homogeneidad.
La hegemonía debe describirse formalmente como un canon de reglas y de
imposiciones legitimadoras y, socialmente cómo un instrumento de control social.
La hegemonía discursiva propia de una coyuntura dada se compone de mecanismos
reguladores que se han establecido en duraciones diferentes de la lengua nacional:
reordenamientos imperceptibles o repentinos de la división de los campos, géneros y
discursos canónicos, aparición y obsolencia rápida de temas e ideas de moda y
relatos de actualidad. Esta diferencia de temporalidades son también relativamente
armonizadas reguladas de modo que el conjunto evoluciona como un todo.
Se regula a sí mismo.
La hegemonía forma parte de un conjunto que apunta a la estabilidad y a la
homeostasis.
La producción de la norma lingüística, de la lengua que legítima que forma parte de
esta hegemonía implica también su escala de distinciones, disimilación en diversos y
dialectos, más o menos canónicos, que se refieren al tipo ideal, al tiempo que
señalan identidades sociales.
La hegemonía no corresponde una ideología dominante monolítica sino una
dominancia en el juego de las ideologías.
La hegemonía engendra hegemonías.
Hegemonía, estado, clase dominante
La hegemonía discursiva no es algo que exista en el aire. Su base es el estado
nación que ha llegado a la madurez, el espacio social organizado por la expansión
de una esfera pública extendida. Hay una relación directa entre la realidad inmaterial
de una hegemonía sociodiscursiva y los aparatos del estado. La hegemonía es
aquello que produce lo social como discurso, que establecen entre las clases la
dominación un orden de lo decible que mantiene su estrecho contacto con la clase
dominante. La hegemonía no es propia de una clase, pero cómo instituye legitimidad
y valor, naturalmente favorece a quién está en mejor situación para reconocerse en
ella y sacar provecho.
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La hegemonía es social porque produce discursivamente a la sociedad como una
totalidad.
Componentes
Puntos de vista desde los que la hegemonía del discurso social puede ser abordado:
A. La lengua legítima: esta lengua es inseparable de los saberes de protocolo,
expresiones idiomáticas, fraseología y tropos legitimadores.
*La lengua oficial literaria tan naturalmente adquirida por los retoños de la
clase dominante, está hecha beso a fuerzas que trascienden el plurilingüismo
o heteroglosia de una sociedad de clases y unifica y centraliza en el
pensamiento literario ideológico.
*Determina al enunciador aceptable.
B. Tópica y gnoseología: la tópica produce lo opinable, pero también está
presupuesta en todas secuencia narrativa, constituyendo el orden de la
veridicción consensual que es condición de toda discursividad y que sostiene
la dinámica de encadenamiento de los enunciados de todo tipo.
Topoi tiene que ver con la idea de presupuestos, principios compartidos, son
lugares transhistoricos (fáciles de reconocer), produciendo lo opinable. Tiene
diversos temas. Pueden cambiar. Son problemas de los que se puede hablar,
surgió en la literatura. Son muy generales.
Engloba implícitos y presupuestos propios de una determinada época y
sociedad. No hay ruptura de continuidad entre los preconstrucciones
argumentativas que forman el repertorio de lo probable y que llamaremos la
doxa.
*La doxa es lo que cae de maduro, sólo se predica a los conversos, lo que es
impersonal, y sin embargo, no es necesario pensar lo y es necesario
pensarlo que se piensa y decir lo que se tiene que decir. La doxa forma un
sistema maleable en el cual unos topos pueden esconder otro, de modo que
los forjadores de paradojas quedan atrapados en una doxología de su
tiempo. La doxa es también el común denominador social y repertorio tópico
ordinario de un estado de sociedad. Existen tres tipos, pero no pueden
percibirse separadas sino simultáneamente. La doxa es la opinión
común/sentido común, formado por topoi.(rel condiciones históricas). Todo lo
que digo está enmarcado en la discursividad social, en diferentes grados. Su
sentido depende del uso.
*Si todo acto de discurso es un acto de conocimiento hay que ir más allá de
un repertorio tópico para abordar una gnoseología: que es el conjunto de
reglas que determinan la función cognitiva de los discursos, que moldean los
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discursos como operaciones cognitivas. Corresponde a las maneras en el
que el mundo puede ser esquematizado sobre un soporte de lenguaje, es
esquematización que constituye la precondición de los juicios. Es indisociable
a la tópica.
C. Fetiches y tabúes:
D. Egocentrismo/etnocentrismo: esto significa que la hegemonía engendra
ese nosotros que se atribuyen al derecho de ciudadanía, desarrollando una
vasta empresa xenófoba alrededor de la confirmación permanente de un
sujeto-norma que juzga, la clasifica y asume derechos. Toda doxa señala y
rechaza como extraños anormales e inferiores a ciertos seres y grupos. El
tratamiento generado reservado a estas entidades forcluidos del
egocentrismo sólo son casos sectoriales de un mecanismo fundamental. La
hegemonía resulta de una presión lógica te lleva a armonizar, a hacer
compensables diversos idiomas provenientes de lugares diferentes y que no
tienen las mismas funciones.
*La hegemonía se presenta como una temática, con conocimientos de
aparatos, problemas parcialmente preconstruidos, intereses ligados a objetos
cuya existencia y consistencia no parecen ofrecer dudas, ya que el mundo
entero habla de ellos.
E. Dominantes de pathos
F. Sistema topológico: en contra de esos aspectos unificadores, la hegemonía
se aprende finalmente, por de dice mi la, nación sistema división de las
tareas discursivas, como un conjunto de discursos específicos, género,
subgénero, estilos e ideologías reagrupados en regiones o campos, entre los
cuales los dispositivos interdiscursivos aseguran la migración de
ideologemas variados y las adaptaciones de las formas del lenguaje y tópicas
comunes. En efecto, es necesario pensar la hegemonía como convergencia
de mecanismos unificadores y a la vez como diferenciación regulada, por su
lógica, con la división económica del trabajo y que, que por o otro lado,
resulta de ella.
La hegemonía como de negación de sí misma
La presión de la hegemonía que oculta por los debates en canalizados en el campo
de la política, por las confrontaciones de estéticas recíprocamente hostiles, por las
especializaciones y las especificidades, los talentos y las opiniones diversas. El
sistema permanece subyacentemente oculto, y es necesario que ese sistema se ha
casado para que los discursos de explican sus encantos y su potencial de
credibilidad.
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El discurso social y el resto de la significación cultural
El análisis del discurso social no es válido como un análisis de la coyuntura global.
El discurso social es sólo un tipo de dispositivo que oculta para desviar la vida, para
desviar la mirada y que sirve para legitimar y producir consenso. Entonces el
discurso Social es la totalidad de la significación cultural: no solamente los discursos
sino también los monumentos, las imágenes, los objetos plásticos y la semantización
de los usos las prácticas en su aspecto socialmente diferenciado, y por lo tanto
significante.
En este sentido podemos encontrar dos grandes modos de significantes social:
histeresis de los cuerpos sociales, de los comportamientos, de los hábitos, y la
semiosis de los textos y de los simulacros objetivados. Es verdad que los discursos
resultan especialmente útiles para señalar las mutaciones de habitus. esto no impide
que me parezca prematuro querer pensar la economía de estos dos modos de la
significancia, histéresis y semiosis, limitaré a decir que lo que aquí propone es un
trabajo histórico-crítico complejo, cuya problemática habría que plantear eliminando
las apariencias de la evidencia y de la cointeligibilidad inmediata.
La semantización de los usos es parte constitutiva de la hegemonía cultural en un
sentido global.
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