mucosa, una capa muscular y una serosa externa o peritoneal.
La capa mucosa.
Presenta un aspecto suave y liso, y está constituida por un epitelio
cilíndrico, parcialmente ciliado.
Contiene glándulas tubulares simples que pueden extenderse hasta
la capa muscular al no haber una bien definida capa submucosa; son
menos abundantes en el istmo.
Se distinguen tres capas o estratos:
✓ compacto, en relación con la cavidad uterina,
✓ esponjoso y basal, en relación con la capa muscular.
Carácter dinámico, sujeto a una serie de cambios cíclicos en
respuesta a los estímulos hormonales.
Cada ciclo comprende aproximadamente 28 días, de tal modo, que
en el ciclo ovárico la ovulación coincide aproximadamente con la
mitad del ciclo uterino.
El ciclo uterino o ciclo menstrual afecta fundamentalmente al
endometrio y consta de cuatro fases: menstrual, posmenstrual,
proliferativa y premenstrual.
1. La fase menstrual o hemorrágica, que dura 3-6 días, se
caracteriza por una descamación de las capas superficiales
del endometrio (estratos compacto y esponjoso); queda
solamente la capa basal adyacente al miometrio, que no
experimenta cambios a lo largo del ciclo menstrual.
2. En la fase posmenstrual o reparadora, que dura 4-5 días, el
epitelio nuevamente aumenta de grosor, a partir de la capa
basal.
3. En la fase proliferativa, que dura 10-12 días, se incrementa el
número de mitosis y el grosor aumenta progresivamente en
respuesta a las hormonas ováricas (progesterona y estradiol,
secretadas por el cuerpo lúteo).
4. Finalmente, en la fase premenstrual o luteínica, que ocurre
durante los 7 días previos a la menstruación, el endometrio es
de mayor grosor, las glándulas son más voluminosas, y es la
fase en que el endometrio presenta las tres capas bien
definidas.
Si hay fecundación con la consiguiente implantación del embrión, las
hormonas secretadas por el trofoblasto del embrión prolongan la
actividad del cuerpo lúteo y la menstruación no se produce,
transformándose la mucosa en la decidua de la gestación.
Al final de la fase premenstrual, a medida que regresa el cuerpo lúteo,
aparecen cambios degenerativos que preceden a la fase de
hemorragia, en la que el patrón vascular arterial del endometrio
experimenta modificaciones significativas que determinan la
menstruación.
Se produce una lentificación paulatina de la circulación, y, finalmente,
isquemia de los estratos superficiales, dando lugar a descamación del
endometrio y hemorragia.