
pequeños vasos sanguíneos. Los extremos óseos reciben su irrigación de arterias
metafisarias y epifisarias, que se originan principalmente en las arterias que nutren
las articulaciones. En los miembros, estas arterias típicamente forman parte de un plexo
arterial periarticular que rodea la articulación, lo que garantiza el flujo sanguíneo distal
a la articulación, con independencia de la posición asumida por ésta. Las venas
acompañan a las arterias a su paso por los forámenes nutricios. Los vasos linfáticos son
también abundantes en el periostio.
Los nervios acompañan a los vasos sanguíneos óseos. El periostio está ricamente
inervado por nervios sensitivos —nervios periósticos— portadores de fibras de la
sensibilidad dolorosa. El hueso recibe un número escaso de terminaciones sensitivas.
Dentro del hueso, los nervios vasomotores causan constricción o dilatación de los vasos
sanguíneos, lo que regula el flujo sanguíneo a través de la médula.
Articulaciones: son las uniones entre dos o mas huesos o partes rígidas del esqueleto. Se
describen tres tipos de articulaciones, según el modo en que se articulan los huesos u el
tipo de material que los unen.
Articulaciones sinoviales: se unen mediante una capsula articular (compuesta por una membrana
fibrosa tapizada por una membrana sinovial serosa) que abarca y engloba una cavidad articular.
La cavidad articular de una articulación sinovial, como la rodilla, es un espacio potencial que
contiene una pequeña cantidad de líquido sinovial lubrificante, secretado por la membrana
sinovial. Dentro de la cápsula, el cartílago articular cubre las superficies articulares de los huesos;
todas las demás superficies internas están revestidas por la membrana sinovial. El periostio que
revístela parte extraarticular de los huesos participantes se une con la membrana fibrosa de la
cápsula articular.
Articulaciones fibrosas: se unen mediante tejido fibroso. Las suturas del cráneo son ejemplos de
articulaciones fibrosas. Estos huesos se unen entre sí, ya sea entrelazados a lo largo de una
línea sinuosa o bien por solapamiento. En una articulación fibrosa de tipos
sindesmosis se
unen los huesos mediante una lámina de tejido fibroso, ya sea un ligamento o una membrana
fibrosa. Por lo tanto, las articulaciones de este tipo son parcialmente móviles. La sindesmosis
dentoalveolar (gonfosis o alvéolo) es una articulación fibrosa en la cual un proceso semejante a
una clavija queda encajado en una articulación alveolar entre la raíz del diente y el proceso
alveolar del maxilar o la mandíbula. La movilidad de esta articulación (un diente flojo) indica un
estado patológico que afecta a los tejidos de soporte del diente.
Articulaciones cartilaginosas: se unen mediante cartílago hialino o fibrocartílago. En las
articulaciones cartilaginosas primarias, o sincondrosis, los huesos están unidos por cartílago
hialino, el cual permite que se doblen ligeramente en las primeras etapas de la vida. Las
articulaciones cartilaginosas primarias suelen ser uniones temporales y permiten el crecimiento
longitudinal del hueso. Cuando finaliza el crecimiento, la lámina epifisaria se convierte en hueso
y las epífisis se fusionan con la diáfisis. Las articulaciones cartilaginosas secundarias, o sínfisis,
son articulaciones fuertes, ligeramente móviles, unidas por fibrocartílago. Los discos