LA BÚSQUEDA DEL SI MISMO Y DE LA IDENTIDAD: Este proceso gira en torno a los
cambios físicos que se producen en esta etapa (hormonales, físicos y de índole sexual genital).
Aquí son de fundamental importancia los procesos de duelo con respecto al cuerpo infantil,
porque obligan a una modificación del esquema corporal y al establecimiento de un nuevo
autoconcepto en relación a su esquema corporal). Por otro lado en la búsqueda de esta
identidad, el adolecente recurre a diferentes estrategias para hacer más llevadero este proceso.
Una de ellas es identificarse con algún grupo en particular, en donde todos se hallan en una
situación similar y por ende todos se identifican con cada uno (uniformidad masiva se llama
esto). Pero en ocasiones puede ocurrir también que surja una “identidad negativa”, producto
de esta búsqueda adolescente, cuya principal característica seria el hecho de que es preferible
ser alguien perverso, indeseable a no ser nada (Ej. Las pandillas de delincuentes, los grupos
homosexuales, adictos a las drogas, etc.). Además de estos También pueden darse
“pseudoidentidades” dentro de este periodo, que se caracteriza por el hecho de adoptar
personalidades idealizadas cuyo fin seria ocultar la verdadera identidad del sujeto. Además
existen las “identidades transitorias” en esta etapa, donde se adoptan diferentes
identificaciones transitoriamente (por ejemplo el machismo en el hombre, o la precoz seducción
histeroide en la niña). Las “identidades ocasionales” que son las que se adoptan frente a
situaciones nuevas (por ejemplo en la primera cita, el primer baile, etc.). Las “identidades
circunstanciales”, que se caracterizan por confundir a los adultos por el hecho de que el hijo
se comporta de una manera en el colegio y de otra en su hogar por ejemplo. Todo lo dicho acá
puede interpretarse como el resultado de las ansiedades y depresiones que se viven en esta
etapa de “búsqueda del si mismo y de la identidad”; por ende, el “encuentro” de la miga obliga
a permanentes reestructuraciones hasta que se logre alcanzar esta “identidad adulta” (que al
mismo tiempo implica pasar por un proceso de duelo producto de sus cambios físicos que
repercuten a nivel psicológico; y que llevan al adolescente a crear un sentimiento de
“despersonalización)
LA TENDENCIA GRUPAL: En este caso vamos a profundizar el tema de la uniformidad, es
decir, el de la identificación con un grupo que le brinda al adolescente estima personal y más
seguridad en su búsqueda de la identidad. Este proceso, a veces es tan intenso que hace que
el adolescente se aleje significativamente de la familia, que sea muy difícil para él separarse de
este obligándolo a adoptar ciertas costumbres relativas al grupo (vestimentas, modas, aros,
etc.). También significa para el adolescente, el reemplazo de sus padres de la “etapa infantil”
por el hecho de que en este puede volcar todas sus necesidades de dependencia que antes
mantenía con sus padres (Por ejemplo, cuando el niño sufre una frustración puede
resguardarse en el grupo). Otra característica es que este grupo posee un líder generalmente,
y si no se lo busca; cuya función seria el “reemplazo de la figura paterna” de la edad infantil.
Por ende, el grupo, por un lado es esencial para el adolescente porque lo ayuda a sobrellevar
esta etapa de transición cuyo objetivo es la búsqueda de la identidad adulta; y por otro facilita
la conducta “anormal” del adolescente, ya que como consecuencia de esto el adolescente
adopta actos de rebeldía contra sus padres porque sabe que puede recurrir al grupo como
reemplazo de éstos.
LA NECESIDAD DE INTELECTUALIZAR Y FANTASEAR: Hace referencia a que las vivencias
de fracasos o de impotencia frente a estas nuevas exigencias que le impone la sociedad por el
hecho de ser un adolescente ahora; lo obligar a huir de esta realidad “social” y resguardarse en
su mundo interior. Cuando esto ocurre el adolescente adopta conductas reflexivas acerca de la
vida que contribuyen a la elaboración de los duelos y a la interpretación de esta nueva realidad
social para su posterior adaptación a ésta). A esta conducta “anormal” dentro de este periodo
este autor la denomina autismo positivo, porque contribuye a un reajuste emocional. Esto se
manifiesta en el inicio de actividades artísticas, literarias, etc.
LAS CRISIS RELIGIOSAS: Este tipo de conductas “anormales”, hacen referencia a que en el
adolescente se observa la alternancia entre periodos de religiosidad extrema con periodos de
ateísmo absoluto (producto de la situación angustiante que produce este proceso evolutivo).
Además, influye mucho el hecho de aceptar que el día de mañana pueden fallecer los padres, y