
Manual práctico de evaluación psicológica clínica
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En la detección de casos clínicos es importante no pasar por alto ningún posible caso.
En este sentido, es mejor cometer errores por exceso de celo (falsos positivos-sensibilidad)
que dejar sin identificar a una persona (falsos negativos-especificidad).
2.1.2. Detección de un caso
En este primer nivel de detección, el psicólogo no tiene que llegar a especificar el trastorno
que pudiera estar sufriendo la persona, sino que bastaría con identificar una alta probabi-
lidad de sufrir un problema (cualquiera) de salud mental para dar por exitosa la detección
(Ausín y Muñoz, 2018). El mismo psicólogo realizará una evaluación y, si fuera necesario,
un diagnóstico completo para confirmar (verdadero positivo) o desmentir (falso positivo)
la detección.
En la figura 2.1 aparecen las variables relacionadas con los trastornos mentales que pueden
ofrecer indicios y primeras pistas: las situaciones de riesgo, los momentos vitales de riesgo y los
propios comportamientos indicativos de problemas. En primer lugar, las situaciones de riesgo
no siempre generan trastornos mentales, pero es conocida su relación con los mismos. Gon-
zález de Rivera y Morera (1983) indican que los sucesos con mayor impacto psicológico son
la muerte del cónyuge o pareja, quedarse sin trabajo, despido, problema legal grave y sufrir un
repentino y serio deterioro de la audición o la visión. En segundo lugar, el psicólogo ha de tener
en cuenta en la persona que está evaluando los momentos vitales de riesgo de carácter biológi-
co, psicológico o social, como puede ser la adolescencia, la primera juventud, la madurez o la
jubilación, ya que se trata de momentos vitales relacionados con cambios de rol, cambios bio-
lógicos y procesos adaptativos que pueden ser precursores o agravantes de algunos trastornos
psicológicos o mentales. En tercer lugar, el psicólogo observará determinados comportamien-
tos que no son síntomas específicos de ningún trastorno mental, pero que son indicativos de
posible trastorno psicológico, como son la aparición de problemas de funcionamiento psicoso-
cial en cualquier ámbito de actividad de la persona, cambios en el sueño o en la actividad física,
aislamiento social, descuido del arreglo personal y la higiene o pérdida de autonomía personal.
El psicólogo podrá evaluar con detalle las situaciones, momentos y comportamientos
de riesgo empleando técnicas y estrategias que sean útiles y tengan la calidad suficiente para
la detección de trastornos mentales. Entre estas técnicas destacan la revisión de informes
clínicos previos, la exploración inicial y otras estrategias de entrevista, y algunas técnicas
estandarizadas de detección general de casos clínicos (figura 2.1), que se pasan a describir
brevemente. En primer lugar, el psicólogo solicitará al paciente los informes clínicos, edu-
cativos, sociales, etc., que otro especialista haya podido realizar de esa persona, ya que son
una fuente de información muy importante a la hora de identificar posibles problemas o
momentos difíciles que la persona pueda haber vivido o estar viviendo en la actualidad. En
segundo lugar, la técnica de exploración inicial, mediante estrategias de observación, con-
versación y exploración, permite al psicólogo recoger en todo momento información de las
principales variables de funcionamiento cognitivo y psicológico (Othmer y Othmer, 2006),
como son: apariencia personal, nivel de conciencia, comportamiento psicomotor, atención,