
tenía el propósito de quebrar la resistencia del detenido, anular sus defensas, destruir su dignidad y su
personalidad. Muchos morían en la tortura, se “quedaban”; los sobrevivientes iniciaban una detención más o
menos prolongada en alguno de los trescientos cuarenta centros clandestinos de detención (los “chupaderos”)
que funcionaron en esos años. Se encontraban en unidades militares: la Escuela de Mecánica de la Armada,
Campo de Mayo, los Comandos de Cuerpo y también en dependencias policiales, y eran conocidos con nombres
de macabra fantasía: el Olimpo, el Vesubio, la Perla, la Escuelita, el Reformatorio, Puesto Vasco, Pozo de
Banfield... La operación era compleja y requería de muchas personas involucradas, En esta etapa final de su
calvario,se completaba la eliminación de las víctimas, mal alimentadas, sin atención médica . Muchas detenidas
embarazadas dieron a luz en esas condiciones; muchas veces los mismos secuestradores se apropiaban de sus
hijos, o los entregaban a conocidos. Ante el miedo algunos secuestrados aceptaban colaborar con sus victimarios,
realizando tareas de servicio e informar a antiguos compañeros. para la mayoría el destino final era la muerte.
Ésta era la decisión más importante y se tomaba en el más alto nivel de mando (videla) la Junta Militar estableció
la pena de muerte, todas las ejecuciones fueron clandestinas. A veces los cadáveres aparecían en la calle, como
muertos en enfrentamientos o en intentos de fuga. En algunas ocasiones se dinamitaron pilas enteras de cuerpos,
Pero en la mayoría de los casos los cadáveres se ocultaban, enterrados en cementerios como NN, quemados en
fosas colectivas o arrojados al mar con bloques de cemento, luego de ser adormecidos con una inyección. De ese
modo, no hubo muertos, sino “desaparecidos”.
Las desapariciones se produjeron masivamente entre 1976 y 1978 Fue una verdadera masacre. La comisión que
las investigó (conadep) documentó alrededor de nueve mil casos, pero indicó que podía haber muchos otros no
denunciados, mientras que las organizaciones defensoras de los derechos humanos reclamaron por 30 mil
desaparecidos, Se trató en su mayoría de jóvenes de entre 15 y 35 años. Algunos pertenecían a las organizaciones
armadas: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fue diezmado entre 1975 y 1976, Montoneros, que también
experimentó fuertes bajas en sus cuadros, siguió operando, aunque limitada, muchos emigraron a México, y desde
allí organizaron atentados y otras operaciones
cuando la amenaza de las organizaciones armadas ya había disminuido la represión continuó su marcha contra
civiles. Cayeron militantes de organizaciones políticas y sociales, dirigentes gremiales y junto con ellos militantes
políticos varios, sacerdotes, intelectuales, abogados (relacionados con la defensa de presos políticos), activistas
de organizaciones de derechos humanos muchos cayeron por la sola razón de ser parientes de alguien, figurar en
una agenda o haber sido mencionados en una sesión de tortura.
La dictadura no solo buscó destruir a las organizaciones armadas también eliminó todo activismo, toda protesta
social, toda pensamiento crítico, toda movilización popular, los resultados fueron exactamente los buscados.
No sólo desaparecieron las instituciones de la república, sino que fue clausurada autoritariamente la expresión
pública de opiniones. Los partidos y la actividad política toda quedaron prohibidos, así como los sindicatos y la
actividad gremial; se sometió a los medios de prensa a la censura, que impedía cualquier mención del terrorismo
estatal y sus víctimas artistas e intelectuales fueron vigilados. Sólo la voz del Estado era la valedera.
El terror cubrió a la sociedad toda sin espacios de representación cada uno quedó solo e indefenso ante el Estado
aterrorizador solo quedaron ciudadanos atemorizados y sin reacción, Algunos no aceptaron esto y emigraron al
exterior otros aceptaron el discurso estatal, justificando con frases como “por algo será”, o se refugió en la
ignorancia de lo que sucedía.
Con el mundial de fútbol de 1978 se trató de buscar adeptos pero no lo logro, solo se logró un sentimiento
nacionalista por haber ganado el campeonato
LA ECONOMÍA IMAGINARIA: INFLACIÓN Y ESPECULACIÓN
El ministro de economía fue José Alfredo Martínez de Hoz (foto) que estuvo al frente del ministerio los 5 años del
mandato de Videla. un representante del liberalismo económico y el neoliberalismo Estuvo profundamente
relacionado con los organismos y centros financieros internacionales, tan así que a los pocos días del inicio de la