Todo esto conlleva a una transformación de la imagen social del profesional y su paradigma
ético.
En Argentina y Uruguay, las universidades públicas nacen inspiradas en el modelo
latinoamericano, basado en los siguientes supuestos:
La universidad produce conocimientos y formas profesionales al servicio del conjunto
de la sociedad
Su actividad es sustentada por el estado mediante “dineros públicos”
El profesional tiene un compromiso con la sociedad en tanto financia su formación.
La universidad es un espacio que la sociedad genera para pensarse a sí misma.
Entre las transformaciones que acompañan la globalización de la economía y la redefinición
de las relaciones entre estado y sociedad, se encuentra una revisión del contrato por el cual
este financiaba la educación superior. La universidad deberá procurar sus propios fondos a
partir del “mercado de conocimiento” y competir con las universidades privadas.
El interés individual reemplaza al colectivo y esto resuena en el proceso formativo y en la
dinámica de la vida institucional.
La transformación universitaria suele plantearse en forma dilemática: adoptar nuevas pautas
y criterios propios de las universidades de otras latitudes, y seguir el camino de la imitación.
Todo esto reflejó una renuncia a la creatividad.
En este camino crítico y conflictivo, se instala la deliberación ética como instancia formativa.
Formación del psicólogo y deliberación ética en una
universidad en transformación
La formación ética del universitario implica la articulación de las funciones de enunciación y
modelación.
La primera hace a la formulación de métodos de análisis, valores de referencia y aportes
teórico conceptuales que alimentan a la reflexión y el análisis crítico de los comportamientos
y actitudes desde la perspectiva de la “liberación ética”. La segunda aporta los modelos
necesarios para sostener procesos de construcción identitaria y producir sistemas
actitudinales acordes (o no) a los valores enunciados
Se trata de una postura que atraviesa la curricula alimentándose del quehacer cotidiano
capturando como materia prima del análisis lo que acontece en el trabajo de campo, el
contacto con las instituciones, las relaciones entre los diversos actores de la propia facultad,
los temas del cogobierno o los sucesos que marcan la realidad.
La existencia de espacios curriculares que tomen la deliberación ética como objetivo
explícito no debe llevarnos a desconocer que el peso de la modelación ética radica en ese
curriculum oculto cuyo análisis debemos integrar al momento de evaluar el proceso
educativo
El Inter juego de la vida institucional ofrece al estudiante experiencias y aporta elementos
para la construcción de un sistema de significados y valores desde los cuales analizara esas
experiencias.
Este es el plano donde se producen los aprendizajes significativos. Entendemos por tales
aquellas adquisiciones que reestructuran el campo cognitivo habilitando la re significación de
experiencias y saberes previamente incorporados.
La formación ética del estudiante de psicología es una tarea de responsabilidad de la
institución en su formación.
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