
palabra. Calla, y afirma que no se le ocurre nada. Esta no es, desde luego, sino la repetición
de una actitud homosexual que se esfuerza hacia el primer plano como resistencia a todo
recordar.
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Y durante el lapso que permanezca en tratamiento no se liberará de esta
compulsión de repetición,
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uno comprende, al fin, que esta es su manera de recordar.
Por supuesto que lo que más nos interesa es la relación de esta compulsión de repetir
con la transferencia y la resistencia. Pronto advertimos que la transferencia misma es sólo
una pieza de repetición, y la repetición es la transferencia del pasado olvidado; pero no sólo
sobre el médico: también sobre todos los otros ámbitos de la situación presente. Por eso
tenemos que estar preparados para que el analizado se entregue a la compulsión de repetir,
que le sustituye ahora al impulso de recordar, no sólo en la relación personal con el médico,
sino en todas las otras actividades y vínculos simultáneos de su vida —p. ej., si durante la
cura elige un objeto de amor, toma a su cargo una tarea, inicia una empresa—. Tampoco es
difícil discernir la participación de la resistencia. Mientras mayor sea esta, tanto más será
sustituido el recordar por el actuar (repetir). En efecto, en la hipnosis, el recordar ideal de lo
olvidado corresponde a un estado en que la resistencia ha sido por completo abolida. Si la
cura empieza bajo el patronazgo de una transferencia suave, positiva y no expresa, esto
permite, como en el caso de la hipnosis, una profundiza- ción en el recuerdo, en cuyo
trascurso hasta callan los síntomas patológicos; pero si en el ulterior trayecto esa
transferencia se vuelve hostil o hiperintensa, y por eso necesita de represión, el recordar
deja sitio enseguida al actuar. Y a partir de ese punto las resistencias comandan la secuencia
de lo que se repetirá. El enfermo extrae del arsenal del pasado las armas con que se
defiende de la continuación de la cura, y que nos es preciso arrancarle pieza por pieza.
Tenemos dicho que el analizado repite en vez de recordar, y repite bajo las condiciones
de la resistencia; ahora estamos autorizados a preguntar: ¿Qué repite o actúa, en verdad?
He aquí la respuesta: Repite todo cuanto desde las fuentes de su reprimido ya se ha abierto
paso hasta su ser manifiesto: sus inhibiciones y actitudes inviables, sus rasgos patológicos
de carácter. Y, además, durante el tratamiento repite todos sus síntomas. En este punto
podemos advertir que poniendo de relieve la compulsión de repetición no hemos obtenido
4
Esto había sido señalado por Freud mucho antes, en su «Epílogo- al análisis de «Dora» (lX>5e), AE, 7,
pág. 104, donde considera el tema de la trasferencia.]
5
[CE «Sobre la iniciación del tratamiento» (1913c), supra, pág. 139.]
6
[Esta es, aparentemente, la primera vez que Freud menciona el concepto, que en un sentido más general
habría de tener tan importante cometido en .-u posterior doctrina de las pulsiones. Referido, como aquí, a su
aplicación clínica, se lo encuentra nuevamente en «Lo ominoso» (1919A), AE, 17, pág. 238, y forma parte de
las pruebas aducidas en apoyo de la tesis general de Más allá del principio de placer (1920g), AE, 18, págs.
18 y sigs,, donde se remite a este trabajo.]