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nº 21
El Phylum Plathelminthes contiene las dos clases de vermes
parásitos planos; los trematodos y los cestodos. Dentro de la clase
Trematoda la subclase Digenea es la que tiene mayor importancia en
medicina veterinaria. Los parásitos de este tipo requieren, al menos, de
un hospedador intermediario para completar su ciclo biológico. Dentro
de esta subclase cabe destacar la familia Fasciolidae, que incluye gran-
des trematodos con forma de hoja.
Fasciola hepática es la especie localizada en zonas templadas.
Produce una enfermedad, con elevada morbilidad y mortalidad,
caracterizada por pérdidas de peso, anemia e hipoproteinemia. Este es
un parásito hermafrodita, de cuerpo ancho y aplanado dorsoventral-
mente, que puede alcanzar 3 cm de largo y 1,3 cm de ancho. Posee en
su extremo anterior dos ventosas muy próximas y un proceso cónico
donde se encuentra la boca. Los órganos internos (aparato digestivo
y reproductor) son muy ramificados. Tiene 2 testículos que ocupan la
parte media corporal y un ovario y un útero localizados anteriormente
a ellos. En los márgenes laterales están las glándulas vitelógenas, for-
madas por finos folículos. Exteriormente presenta un tegumento recu-
bierto por numerosas espinas dirigidas hacia atrás que le sirven para
desplazarse, y que ejercen una acción irritativa sobre los conductos
biliares y el parénquima hepático del hospedador definitivo.
Los hospedadores definitivos son, fundamentalmente, óvidos y
bóvidos, aunque es capaz de infectar un amplio espectro de animales
como conejos, caballos, cerdos e incluso el hombre. Los adultos se loca-
lizan en los conductos biliares y las formas inmaduras en el parénqui-
ma hepático. Los hospedadores intermedios son caracoles del género
Lymnaea -en Europa el más común es L. truncatula-.
El ciclo biológico se desarrolla de la siguiente forma: los hospeda-
dores definitivos liberan huevos por las heces, en cuyo interior se desa-
rrolla una larva móvil, con epitelio ciliado; el miracidio. Tras esta fase
libre inicial, el miracidio debe alcanzar el hospedador intermediario en
muy pocas horas. En su interior pasa por diversos estadios: primero se
transforma en esporocisto, luego en redia que da lugar a la cercaria,
el estadio final en el hospedador intermediario. Una vez las cercarias
Los procesos parasitarios
provocan pérdidas por
muerte de animales, por
decomisos totales o parciales
(principalmente el hígado),
acortamiento de la vida
productiva, disminución de
la producción (leche y carne),
tanto en calidad como en
cantidad, disminución del
índice de fecundidad, menor
aprovechamiento del alimento
y aumento de gastos debido
a las medidas profilácticas y
terapéuticas.
Fasciola
hepática
Antonio Jiménez, Veterinario
Las condiciones climáticas y edáficas del norte y oeste de nuestro país propician el
desarrollo del ciclo biológico de este trematodo. El ganado se infecta ingiriendo hier-
ba portadora de metacercarias en terrenos inundados, al borde de arroyos, pantanos
o charcas. En España diversos estudios indican prevalencias de un 77% en áreas de
regadio y un 29% en zonas de secano.
Phylum Plathelminthes
Clase Trematoda
Subclase Digenea
Familia Fasciolidae
Género Fasciola
Especie Fasciola hepatica
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son expulsadas al exterior, se fijan sobre las hierbas y las plantas acuá-
ticas; en esta fase se las denomina metacercarias. El ciclo completo de
miracidio a metacercaria dura entre 6 y 7 semanas, siempre que las
condiciones ambientales sean favorables: zonas encharcadas (hume-
dad 100%) durante meses y temperaturas mayores a 10ºC, idealmente
entre 22-23ºC.
La infección de los rumiantes tiene lugar durante el pastoreo,
aunque también es posible que se produzca en estabulación mediante
el agua de bebida o henos y ensilados mal realizados. En el gana-
do vacuno se ha descrito la transmisión transplacentaria. Tras ser
ingeridas por la vaca, las fasciolas jóvenes se liberan en el duodeno
y, atravesando la pared intestinal, alcanzan el hígado. Las fasciolas
juveniles excavan túneles en el parénquima hepático, donde provocan
lesiones y hemorragias, y posteriormente a través de los conductos
biliares llegan a la vesícula biliar (en esta fase muchas veces se observa
la calcificación de los conductos y la vesícula biliar dilatada). Se puede
llegar a producir una migración ectópica y podemos detectar algunos
parásitos encapsulados en los pulmones. El periodo de prepatencia es
de 10 a 12 semanas.
La fasciolosis aguda es muy rara en vacuno, presentándose gene-
ralmente de forma crónica, con una evolución lenta y poco marcada.
Cuando la parasitación es masiva se puede observar adelgazamiento,
ictericia, diarreas, reducción de la cantidad y calidad de la leche y, si
la anemia y la hipoproteinemia son muy marcadas, edema submandi-
bular.
Asimismo, los efectos de la parasitación sobre la reproducción
pueden ser importantes: alteraciones en los índices reproductivos y
retraso significativo en el comienzo de la pubertad en terneras infec-
tadas.
Diagnóstico
En el diagnóstico de la fasciolosis aguda, además del conocimiento de
factores como época del año y zona donde se produce el problema, se
debe tener en cuenta también el tipo de manejo, el terreno de la granja,
el historial previo de la enfermedad, el cuadro clínico, las pruebas de
funcionalidad hepática, los hallazgos de necropsia y diversas pruebas
laboratoriales.
El edema submandibular se manifiesta en animales parasitados intensamente.
Fasciola hepática
Porcentaje de animales con antígenos de F. hepatica al considerar el manejo y
la edad. Fuente. ARIAS, M.S.; LOMBA, C.; SUÁREZ, J.L.; DÍEZ-BAÑOS, P.; PAZ, A.;
MORRONDO, P. (2005)
Grupo a: mantenidos siempre en pastoreo.
Grupo b: con salidas al pasto.
Grupo c: de cebo, estabulados al destete.
a b c
1 año
a b c
1-2 años
%
30
20
10
0
Las fuentes principales de la infección humana son los berros
frescos, las lechugas y el agua de bebida. Los síntomas de la enfer-
medad en el hombre aparecen de 5 a 3 semanas tras la infestación
y se manifiestan con fiebre, dolor abdominal, dolor del hipocondrio
derecho, pérdida de peso, hipertensión, además de nauseas y vómi-
tos. En la presentación aguda de la enfermedad, el hallazgo labo-
ratorial más frecuente es leucocitosis con eosinofilia; si el cuadro
clínico es grave las pruebas hepáticas también estarán alteradas. En
general, el diagnóstico y el tratamiento no resultan fáciles
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nº 21
Desde el punto de vista clínico resulta muy difícil de diagnosti-
car debido a los pocos síntomas que presenta, aunque si se puede
sospechar en función de la época de aparición (otoño e invierno), y
de los animales afectados (jóvenes).
La concentración plasmática de Á-glutamiltransferasa (GMT),
útil para el diagnóstico y seguimiento de la evolución de las enfer-
medades hepatobiliares, puede ayudar a diagnósticar a los animales
durante el periodo en que la Fasciola está en los conductos biliares.
En la necrópsia podemos observar lesiones características en el
hígado y, además, es relativamente fácil observar Fasciolas en los
conductos biliares o formas inmaduras en cortes de parénquima
hepático.
El análisis de las heces nos permite detectar mediante técnicas
de flotación o de sedimentación huevos de fasciola, pero presenta
limitaciones porque solamente se aislarán huevos en aquellos
animales que tengan fasciolas adultas en la vesícula biliar (tras
8-10 semanas de la infestación) y no los detectaremos en las fases
iniciales de la parasitación. Aunque es un método muy específico
-los huevos de F. hepatica sólo pueden ser confundidos con huevos
de Paramphistomum spp.-, es poco sensible, tardío, laborioso y
necesita personal experimentado.
El diagnóstico inmunológico consiste en la determinación de
anticuerpos (IgG), en suero o leche, frente a los antígenos de excre-
ción/secreción de F. hepatica (FhES).
La aplicación del ELISA-indirecto posibilita la detección
precoz de la enfermedad, aunque uno de los inconvenientes que
plantea es que no permite distinguir entre aquellos animales que
han tenido contacto con el parásito y permanecen infectados, y los
que han sido capaces de eliminar la infección de forma natural o
tras la administración de un fasciolicida. Por el contrario, mediante
ELISA-directo se puede determinar la existencia de infección en el
animal en ese momento, ya que la detección de antígenos indica la
presencia de fasciolas migrando a través del hígado. En consecuen-
cia la utilización conjunta de ambas pruebas inmunoenzimáticas
son complementarias y de gran utilidad en el diagnóstico. Otra
alternativa es la detección de antígenos en heces (coproantígenos),
que constituyen una prueba directa de la presencia de una infec-
ción activa.
Profilaxis y tratamiento
Las medidas de control para F. hepatica pretenden eliminar el
parásito en los animales infectados, reducir la población de caraco-
les y prevenir el acceso a áreas de pasto infectadas. En la práctica,
generalmente solo se aplica la primera medida.
Medidas sobre el entorno:
1. Drenaje y cercado de las zonas húmedas, que es donde va
a vivir el caracol que actúa como hospedador.
2. Utilización de molusquicidas para eliminar los caracoles.
Existen numerosos productos como el sulfato de cobre, la niclo-
samida, el pentaclorofenato sódico o el N-tritil-morfolina, sin
embargo, el impacto ambiental que pueden provocar es tal que, por
ejemplo, el uso de sulfato de cobre está prohibido.
3. Control de especies silvestres, como el conejo, la liebre, el
jabalí, la ardilla, etc., que pueden ser hospedadores de este parásito,
y que contribuyen al mantenimiento y difusión de la infestación.
Las medidas aplicables sobre el animal consisten en emplear
fármacos que eliminan el parásito en su fase juvenil y/o adulta.
En las zonas endémicas es aconsejable tratar a todos los animales
mayores de cuatro meses. En general se recomiendan dos trata-
mientos; uno en primavera-verano que reduce la infección en
otoño y otro en otoño- invierno que previene la aparición de sig-
nos clínicos en invierno y la infección en primavera. En cebaderos
es recomendable un tratamiento antiparasitario a su llegada a la
explotación, que según el fármaco utilizado puede necesitar una
nueva aplicación a los 2 ó 3 meses.
Distintos fármacos (triclabendazol, clorsulón, albendazol,
oxfendazol, netobimín, closantel, nitroxinil y oxyclozanida) se uti-
lizan con éxito en el tratamiento de esta parasitosis. Sin embargo,
es necesario respetar las indicaciones de especie y los tiempos de
supresión (algunos productos no están autorizados para su uso en
vacas de leche).
Bibliografía
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KABAALIO⁄LU A. HUMAN FASCIOLIASIS. CLIN. MICROBIOL. INFECT., 2004; VOL. 10(5):
385-7.
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Huevos de Fasciola.
21_fasciola_hepatica.pdf
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