
Sobre las teorías sexuales infantiles (1908)
La investigación sexual de los niños no se inicia por la diferencia de los sexos (hombre –
mujer) sino bajo las pulsiones egoístas que los gobiernan cuando los afecta la llegada de
un nuevo hermanito. El retiro de asistencia por los padres tiene por efecto despertar la
vida de sentimientos del niño y agudizar su capacidad de pensar. El niño mayor exterioriza
una sincera hostilidad hacia los competidores.
Entonces bajo la incitación de esos sentimientos e inquietudes el niño pasa a ocuparse del
primer problema de la vida, y se pregunta “¿de dónde vienen los hijos?”.
El niño demandará una respuesta a sus padres pero ese camino fracasará. Recibe una
respuesta evasiva lo que alimenta la desconfianza hacia los adultos y adquieren la
vislumbre de algo prohibido. Así también han vivenciado la 1º ocasión de un “conflicto
psíquico”, pues opiniones por la que siente una predilección pulsional, pero no son
“correctas”, entran en oposición con otras sustentadas por la autoridad de los grandes.
Desde este conflicto puede desenvolverse una “escisión psíquica”.
Su saber no va a poder progresar debido a una ignorancia que no se deja sustituir y por
falsas teorías que su propia sexualidad le impone. Las teorías sexuales son falsas, pero
todas contienen un punto de verdad: están sostenidas por la pulsión sexual, no son
casuales, sino que responden a la constitución psicosexual del niño.
Tres teorías sexuales importantes:
La premisa universal del pene: Premisa lógica universal, el niño atribuye a todos los seres
humanos, aun a las mujeres, un pene. Esta idea da cuenta que se desconoce la existencia
de dos sexos diferentes. El pene deja de ser órgano para transformarse en un símbolo. El
niño no comprueba la falta del miembro en la niña, dice a modo de consuelo que cuando
sea más grande le crecerá. Sexos ordenados en torno al falo: los que tienen y lo pueden
perder (amenaza de castración) y los que no lo tienen, les falta y quieren tenerlo (envidia
del pene). Inaugurar la premisa fálica implica incluir la dimensión de la falta. El falo es un
elemento lógico, simbólico, es la premisa universal del pene. No solo sirve para indicar la
universalidad de que todos tienen el mismo genital, sino que además el falo significa la
falta. El pene es una zona erógena, el principal objeto sexual autoerótico, el niño lo
estimula, masturbándose y aparecen las primeras erecciones, sus padres lo amenazan de
que le será cortado el miembro si se sigue tocando. En la niña, el órgano homólogo al
pene es el clítoris, es una sede excitable, su estimulabilidad presta al quehacer sexual de la
niña un carácter masculino, y hace falta una oleada represiva en la pubertad para que
surja la mujer. La investigación del niño es obstaculizada por la teoría de que la madre
posee pene como un varón y la existencia de la cavidad que acoge al pene permanece
ignorada para el niño. Depende de cómo se resuelva la investigación sexual infantil, va a
tener consecuencias duraderas para posicionar al sujeto frente al saber.
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