que la revolución democrático-burguesa, si no se la quiere estrangular, debe
convertirse solo en una fase de la revolución proletaria.
Mientras aquellos que nos señalan como propugnadores de una inmediata
revolución socialista en Bolivia, bien sabemos que para ello no existen condiciones
objetivas. Dejamos claramente sentado que la revolución será democrático-
burguesa por sus objetivos y únicamente un episodio de la revolución proletaria
por la clase social que la acaudillará.
La revolución proletaria en Bolivia no quiere decir excluir a las otras capas
explotadas de la nación sino la alianza revolucionaria del proletariado con los
campesinos, los artesanos y otros sectores de la pequeña burguesía ciudadana.
2.- la dictadura del proletariado es una proyección estatal de dicha alianza. La
consigna de revolución dictadura proletarias pone en claro el hecho de que será la
clase obrera el núcleo director de dicha transformación y de dicho Estado. Lo
contrario, sostener que la revolución democrático-burguesa, por ser tal, será
realizada por los sectores “progresistas” de la burguesía y que el futuro estado
encarnará la formula de gobierno de unidad y concordia nacionales, pone de
manifiesto la intención firme de estrangular al movimiento revolucionario en el
marco de la democracia burguesa. Los trabajadores una vez en el poder no
podrán detenerse indefinidamente en los límites democrático-burgueses y se
verán obligados, cada día en mayor medida, a dar cortes siempre más profundos
en el régimen de la propiedad privada, de este modo la revolución adquirirá
carácter permanente.
Los trabajadores mineros denunciamos ante los explotados a quienes
pretenden sustituir la revolución proletaria con asonadas palaciegas fomentadas
por los diversos sectores de la feudal-burguesía.
III. LUCHA CONTRA EL COLABORACIONISMO CLASISTA
1.- La lucha de clases es, en último término la lucha por la apropiación de la
plusvalía. Los proletarios que venden su fuerza de trabajo luchan en hacerlo en
mejores condiciones y los dueños de los medios de producción (capitalistas)
luchan por seguir usurpando el producto del trabajo no pagado, ambos persiguen
objetivos contrarios, resultando estos intereses irreconciliables. No podemos
cerrar los ojos ante la evidencia de que la lucha contra los patronos es una lucha a
muerte, por que en esa lucha se juega el destino de la propiedad privada. No
reconocemos, contrariamente a nuestros enemigos, tregua en la lucha de clases.
La presente etapa histórica, que es una etapa de vergüenza para la humanidad,
sólo podrá ser superada cuando desaparezcan las clases sociales, cuando ya no
existan explotados y explotadores. Sofisma estúpido de los colaboracionistas que
sostienen que no debe irse a la destrucción de los ricos, sino a convertir a los
pobres en ricos. Nuestro objetivo es la expropiación de los expropiadores.
2.- Todo intento de colaboración con nuestros verdugos, todo intento de
concesión al enemigo en nuestra lucha, es nada menos que una entrega de los
trabajadores a la burguesía. La colaboración de clases quiere decir
renunciamiento de nuestros objetivos. Toda conquista obrera, aún la más
pequeña, ha sido conseguida después de cruenta lucha contra el sistema