
de genes que no se encuentran en el
cromosoma Y. Las hembras tienen el
doble de copias de estos genes ligados al
X y si no existiera un mecanismo para
corregir este desequilibrio, expresarían el
doble de los transcritos de estos genes.
Se podría pensar que no tener un
cromosoma Y es un problema para las
hembras, pero eso no es así, debido a
que los pocos genes que hay en el
cromosoma Y, sólo son necesarios para
el desarrollo de los machos.
La compensación de esta dosis génica
demuestra, que a pesar de esta
diferencia, las células femeninas y las
masculinas tienen cantidades
equivalentes de las proteínas codificadas
por los genes del cromosoma X.
Las relaciones de dosis son importantes
debido a que los productos de los genes
ligados al X deben interactuar con los
productos de los genes de cromosomas
autosómicos en las diferentes vías
metabólicas y del desarrollo.
Es muy importante recordar que la
inactivación del X no es completa,
alrededor del 65% de los genes presentes
en el cromosoma X se inactivan; el 20%
se inactivan de forma parcial y el 15% no
están inactivos. Para evitar las diferencias
de dosis génica en estos casos, algunos
de estos genes que escapan a la
inactivación tienen un gen homólogo
funcional en el cromosoma Y,
permitiendo que ambos sexos tengan la
misma dosis génica funcional.
Se piensa que el fenotipo en las personas
con cariotipo 45,X es debido, a la
disminución de dosis de todos o de
algunos de los genes que no se inactivan.
En los postulados de Mary Lyon se
menciona que la inactivación del
cromosoma X se realiza al azar en células
somáticas, esto podría explicar el patrón
de mosaico de algunas enfermedades
causadas por genes que están en el
cromosoma X, como: la displasia
ectodérmica anhidrótica, enfermedad
que afecta a diversos tejidos derivados
del ectodermo.
Sin embargo, en algunas circunstancias la
inactivación puede ser preferencial,
inactivándose el mismo cromosoma X en
todas las células. Esto sucede, por
ejemplo, en los casos de anomalías
estructurales como en las deleciones o
las duplicaciones, afectando a uno de los
cromosomas X, en cuyo caso suele
inactivarse el cromosoma que está
anormal. En cambio, en individuos con
translocaciones equilibradas entre el
cromosoma X y un autosoma, se inactiva
de preferencia el cromosoma normal; de
lo contrario resultaría a una monosomía
parcial del autosoma implicado en la
translocación.
También se ha observado inactivación
preferencial en familias con deleciones
que afectan a XIST o a TSIX, y en familias
con mutaciones del promotor de XIST. En
otros casos raros de enfermedades
ligadas al sexo recesivas, la inactivación