
1. Lípidos (p. 62)
En las células pueden acumularse triglicéridos (lo más frecuente), colesterol
y ésteres de colesterol y fosfolípidos.
Esteatosis (cambio graso) (p. 62)
Estos términos describen una acumulación anómala de triglicéridos dentro
de las células parenquimatosas debido a una entrada excesiva o a
un metabolismo y una exportación defectuosos. Puede producirse en el
corazón, en el músculo y en el riñón, pero es más frecuente en el hígado.
Entre las causas hepáticas se encuentran el consumo excesivo de alcohol (la
más frecuente en EE.UU.), la malnutrición proteínica, la diabetes mellitus,
la obesidad, las toxinas y la anoxia.
Colesterol y ésteres de colesterol (p. 62)
El colesterol es necesario normalmente para la membrana celular o la
síntesis de hormonas liposolubles; su producción está muy bien regulada,
pero puede acumularse (lo que se visualiza en forma de vacuolas citoplásmicas
intracelulares) en diversos estados patológicos:
• Ateroesclerosis: el colesterol y los ésteres de colesterol se acumulan en
las células musculares lisas de la pared arterial y en los macrófagos
(v. capítulo 11). Las acumulaciones extracelulares aparecen al microscopio
en forma de cavidades en forma de hendidura formadas cuando
los cristales de colesterol se disuelven durante el procesado histológico
normal.
• Xantomas: en las hiperlipidemias adquiridas y hereditarias, los lípidos
se acumulan en grupos de macrófagos «espumosos» y células mesenquimatosas.
• Colesterolosis: se producen acumulaciones focales de macrófagos cargados
de colesterol en la lámina propia de la vesícula biliar.
• Enfermedad de Niemann-Pick, tipo C: este tipo de tesaurismosis se debe a
una mutación de una enzima implicada en el catabolismo del colesterol.