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Motivación: En la vida cotidiana muchas veces se usa la motivación para explicar el porqué ocurren ciertas conductas, sin embargo,
esta no explica en realidad el comportamiento. Cuando se afirma que alguien está muy motivado para hacer determinada actividad,
solo se está indicando que esa conducta es muy probable; por lo tanto, la alta motivación describe una situación en que la conducta
está siendo intensamente reforzada.
En este sentido, cuando una persona se ha visto privada de alimento, agua o ejercicio durante un tiempo prolongado, estos funcionan
como reforzadores potentes, en esos casos, se dice que el sujeto tiene avidez por comer, beber o moverse. La privación en este
sentido, es uno de los factores que aumenta la motivación, o sea, aumenta la probabilidad de que la conducta ocurra para obtener los
reforzadores.
La privación tiene un inverso, que se conoce como saciedad: un evento pierde su capacidad reforzante si es suministrado en exceso.
Cuando esto ocurre, la conducta puede disminuir en frecuencia.
Tanto privación como saciedad no son características intrínsecas de los reforzadores, sino que refieren al estado en que se encuentra
el organismo. En este sentido, la cualidad reforzante de un evento es variable y depende del estado del sujeto.
Extinción: cuando una conducta deja de ser reforzada, disminuye su frecuencia hasta desaparecer, se extingue.
Es importante tener en cuenta que cuando se inicia un programa de extincion, primero va a haber un periodo en que la conducta a
extinguir incrementa su frecuencia, para luego decrecer en frecuencia, por ejemplo, si vamos a llamar a un ascensor, apretar el botón
para llamarlo es la conducta, que venga el ascensor es el reforzamiento de esa conducta, pero, si pasa que apretamos el botón del
ascensor y no viene, vamos a apretarlo otra vez, y quizás varias veces, vamos a ver nuestra conducta incrementada apretando el
botón varias veces, hasta darnos cuenta de que en realidad no funciona, y así, dejar de apretar el botón, quizás pocas veces al
principio y si después no viene más, vamos a dejar de apretarlo siempre.
Las conductas que se mantienen por reforzamiento negativo también se extinguen cuando dejan de suprimir el suceso aversivo, por
ejemplo, si nos ponemos repelente (conducta) para hacer que los mosquitos dejen de picarnos (reforzamiento negativo), pero los
mosquitos nos siguen picando, vamos a dejar de ponernos repelente porque no funciona.
El tiempo durante el cual continua emitiéndose una conducta una vez que deja de reforzarse varía de acuerdo al “programa de
reforzamiento” utilizado:
a) reforzamiento continuo: refiere al programa en que cada respuesta del sujeto va seguida del reforzador, por ejemplo, la
conducta de encender la radio, ya que cada vez que apretamos el botón se prende el dispositivo.
b) reforzamiento intermitente: refiere a cuando solo algunas veces, intermitentemente, se refuerza la conducta, por ejemplo,
un vendedor ambulante no vende cada vez que habla con un cliente, pero cada tanto si vende, esa venta esporádica,
refuerza su conducta de hablar con clientes
Las conductas que se refuerzan continuamente se extinguen rápidamente cuando dejan de ser reforzadas, por otro lado, las
reforzadas intermitentemente demoran más debido a la cualidad inherente de la intermitencia de prolongar la conducta más tiempo
entre intentos sin reforzar, el vendedor que es reforzado esporádicamente tiende a seguir manteniendo esa conducta aun cuando no
vende nada, y por lo tanto, si sigue sin vender nada por largos periodos de tiempo va a seguir manteniendo la conducta, hasta llegar a
un determinado punto en que cese de hablar con la gente, pero este periodo va a ser mucho más largo que aquel que era reforzado
continuamente, ya que el vendedor está acostumbrado a tener periodos sin reforzamiento.
Es importante destacar que en un programa de modificación de conducta pueden emplearse ambos procedimientos de forma
sucesiva.
La extinción suele complementarse con el reforzamiento de una conducta incompatible con la que se desea extinguir, por ejemplo,
si queremos que un alumno deje de molestar en clase, no solo se debe de evitar darle atencion cuando molesta (extinción de la
conducta de molestar mediante el cese de reforzamiento) sino que también se debe prestarle atencion cuando se comporta de buena
manera y hace tareas (reforzamiento de una conducta contraria o incompatible a molestar).
Castigo: refiere al proceso por el cual se reduce la probabilidad de una conducta presentando un elemento aversivo, desagradable, o
retirando un reforzador positivo luego de emitida la misma. Un procedimiento no se define como castigo porque involucre un suceso
desagradable como una palmada, sino por el efecto que tiene sobre la conducta. O sea, un castigo no es solamente algo
desagradable sino que ese acto desagradable es castigo si y sólo si reduce la probabilidad de que se repita la conducta.
Es importante destacar que siempre que las circunstancias lo permitan es preferible utilizar la extinción y el reforzamiento de una
conducta incompatible en lugar del castigo.
Conducta gobernada por reglas: las reglas verbales son enunciados que describen las contingencias, o sea, la conducta, sus
probables consecuencias y la ocasión en que dicha conducta produce tales consecuencias. El sujeto se dice internamente: “si tomo
una aspirina (conducta) cuando me duele la cabeza (ocasión), probablemente se aliviará mi malestar (resultado)”. Aunque en este
caso el resultado es diferido, ya que la aspirina hace efecto después de un rato, la regla verbal se establece ahora y refuerza el
comportamiento presente.
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