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Introducción
Teorías
Las teorías psicológicas proporcionan modelos para entender comportamientos, pensamientos y emociones humanas.
La psicología se ocupa del estudio científico del comportamiento humano y de los procesos mentales e intenta explicar por qué
hacemos lo que hacemos y cómo lo hacemos.
A lo largo del tiempo han existido multitud de teorías psicológicas por lo que a veces resulta complicado entender los diferentes
razonamientos y nos podemos perder entre las diversas perspectivas
Salud
La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de
raza, religión, ideología política o condición económica o social.
Consideramos que la salud debe pensarse en referencia al itinerario que la misma vida fija, a los valores que el hombre construye, a
las prácticas culturales que le dan sentido.
La salud pertenece al ámbito comunitario en su conjunto y desde la complejidad no debe admitirse su clausura en un “coto privado” de
expertos.
Módulo I - Psicología Cognitivo Conductual
Modelo cognitivo conductual
El proceso de adquisición de nuevos comportamientos se conoce como aprendizaje, y ocupa un papel central en el desarrollo de la
personalidad.
Es un modelo de intervención psicoeducativo, que parte del enfoque conductual, que incluye la actividad cognitiva, considerándola
determinante del comportamiento humano.
Psicología cognitivo-conductual
- Psicologia: la ciencia de la conducta
- Objeto de estudio: la conducta
- Conducta: toda actividad intencionada, desarrollada por un ser vivo
- Método que utiliza: método científico. Se propone explicar, predecir y controlar los fenómenos
- Otro grupo de comportamientos: respuestas reflejas o automáticas del organismo frente a ciertos estímulos o situaciones
Objetivos
- Explicar por qué ocurre dicho comportamiento.
- Predecir: decimos que una conducta es más probable en determinada situación, cuando su frecuencia es mayor en esa
situación que en otra considerada. El valor predictivo de una hipótesis es muy importante en el análisis experimental de la
conducta.
- Modificar: el comportamiento del sujeto.
Aprendizaje
Las conductas fueron adquiridas después del nacimiento y a lo largo de la vida.
Aprendemos una gama muy amplia de conductas, desde hábitos higiénicos como lavarnos las manos y cepillarse los dientes hasta
normas morales, religiosas y sociales.
El estudio experimental de la conducta se utiliza tanto para establecer los principios generales del aprendizaje como para modificar el
comportamiento con fines terapéuticos.
Características fundamentales del modelo cognitivo-conductual
- Concepción científica de la psicología en la investigación y en la clínica. La práctica clínica está sometida a estudios de
eficacia, siendo esta terapia la que tiene más estudios de eficacia.
- Concepción del ser humano como unidad bio-psico-social
- Basada en teorías del aprendizaje y en la integración genético-ambiental. Modelos de aprendizaje: condicionamiento clásico,
operante, modelo imitativo (Bandura), modelos cognitivos
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Concepto de salud-enfermedad
Se concibe al individuo como un ser bio-psico-social. El aporte de la psicología a la salud de las personas debe estar encaminado
desde la psicoeducación, modificación de conductas “patológicas”.
Su abordaje se basa en los principios de aprendizaje e investigación, fortalecimiento de hábitos y habilidades sociales que permitan
mejorar la calidad de vida.
No entienden los problemas psicológicos en términos de “enfermedad” como causados por defectos de las primeras etapas de la vida.
El comportamiento no es sustituto de un conflicto o de la represión, sino que es una respuesta aprendida que tiene consecuencias
nocivas para la persona o para su medio, independientemente de la forma como lo aprendió.
Definiciones de conceptos
Conducta: se refiere a toda actividad desarrollada por un organismo vivo, más específicamente, todos y cada uno de los cambios que
pueden ocurrir en un organismo o en cualquier parte de el. Pueden ser conductas observables, como hablar, caminar, escribir, o
conductas no observables (o conductas privadas), como una descarga de adrenalina, una aceleración de los latidos cardíacos, etc.
Los pensamientos y las emociones son conductas directamente percibidas por la persona que los experimenta, estos también
constituyen cambios en el organismo y por eso se los considera conductas.
Las conductas privadas pueden ser accedidas indirectamente, a través de la verbalización (la persona dice lo que le pasa) o por el
efecto que tienen sobre la conducta observable, como por ejemplo, sobresaltarse, palidecer, temblar, etc.
Ambos tipos de conductas estan sujetas a los mismos principios, y dependen de los estímulos presentes y de nuestra historia de
aprendizaje.
Los estímulos que desencadenan las conductas pueden ser tanto externos como internos, en tanto una idea o una sensación física,
por ejemplo, son fenómenos internos que pueden generar futuras respuestas. Estímulos y respuestas se encadenan continuamente,
dando lugar a complejos comportamientos humanos.
La mayoría de nuestras conductas fueron adquiridas después del nacimiento y a lo largo de la vida. Este proceso de adquisición de
nuevos comportamientos se conoce como aprendizaje y ocupa un papel central en el desarrollo de la personalidad.
En este sentido, las conductas “patológicas” se adquieren de acuerdo a los mismos principios que las respuestas “normales”.
Las experiencias de aprendizaje son las situaciones específicas que atravesamos durante la vida, que son únicas para cada
individuo. Por otro lado, los procesos de aprendizaje son los mecanismos por los cuales se desarrollan nuevos hábitos, por ejemplo,
la imitación. Por lo tanto, las experiencias de aprendizaje son individuales y únicas para cada persona, pero los procesos de
aprendizaje son universales: todos aprendemos a partir de la imitación de modelos, de la asociación entre estímulos y respuestas, de
las instrucciones verbales que recibimos y del resultado de nuestros actos.
Cabe destacar que no todas las conductas son aprendidas, también poseemos un repertorio de respuestas innatas: contraer la pupila
cuando la luz incide en ella, por ejemplo. Estas respuestas son biológicamente determinadas y no requieren un aprendizaje previo.
¿Cuáles son los principios que regulan la adquisición y mantenimiento de nuevas conductas? El conocimiento de estos
principios del aprendizaje nos permite comprender el origen de las conductas inconvenientes y modificarlas con fines terapéuticos.
Un modelo de aprendizaje es un conjunto de leyes o principios que explican bajo qué condiciones se adquieren, se mantienen o se
suprimen determinadas respuestas. El estudio experimental de la conducta se utiliza tanto para establecer los principios generales del
aprendizaje como para modificar el comportamiento con fines terapéuticos.
En general, un cuadro clínico no suele explicarse sólo en términos operantes, respondientes o cognitivos. Los procesos se relacionan
entre sí en forma recíproca y evolutiva, y las estrategias terapéuticas combinan elementos de los distintos enfoques.
En este sentido, la terapia del comportamiento se caracteriza actualmente por utilizar el método experimental en la tarea clínica y en la
investigación psicológica, de esa manera se aborda el estudio del individuo.
Fue a partir de los años sesenta que varios autores comienzan a trabajar aplicando la metodología conductista a los procesos
psicológicos subjetivos. Pensamientos, sentimientos y expectativas comienzan a ser objeto de estudio de los conductistas y tiene
lugar el gran despliegue del enfoque cognitivo.
Terapia de la conducta: es la aplicación de la metodología experimental y los principios del aprendizaje a la situación terapéutica. Y
aunque a veces se use como sinónimo de modificación de la conducta, no son lo mismo. La modificación de la conducta tiene una
acepción más amplia, porque incluye el cambio de comportamientos en contextos no terapéuticos, como por ejemplo, en un aula de
clase.
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Concepción de salud para el conductismo: en la concepción conductista los fenómenos neuróticos no constituyen síntomas de un
conflicto inconsciente, no se piensa que estos cumplan una función defensiva. Se piensa, en cambio, que los trastornos neuróticos, es
decir las conductas inconvenientes para el sujeto, son el resultado de un proceso de aprendizaje, que es bastante complejo pero que
se puede objetivar y estudiar en forma experimental. Por lo tanto, el objetivo de la terapia es primero analizar el trastorno para ver
cuales son los factores que lo estan manteniendo, y luego sustituir la conducta neurótica por hábitos más convenientes.
En este sentido, el enfoque psicopatológico es distinto al psicoanalítico, no se piensa en los trastornos psicológicos en términos de
síntomas.
Psicoterapia
La psicoterapia se ha empleado durante todo el siglo XX para referirse a una colección de prácticas heterogéneas que, a veces, tienen
poco que ver entre sí. Las terapias cognitivas han sido una referencia ineludible para los psicoterapeutas de cualquier orientación
durante el último tercio del siglo XX. Durante los años 80, la hegemonía del reduccionismo biologicista hizo desaparecer de las
revistas biomédicas, cualquier referencia a los sustentos psicológicos de los trastornos mentales y los abordajes psicosociales, y a las
psicoterapias en particular.
Está desaparicion tuvo dos excepciones:
1) la Terapia Cognitiva de la Depresión de Aaron T. Beck
2) la Terapia Interpersonal de la Depresión de Klerman y Weissman
Estos dos grupos tenian características comunes que han conformado el modo en que la psicoterapia reaparece:
1. Ambos se presentan al colectivo profesional formalizando su intervención en un manual, y mostrando sus resultados según el
modelo general del ensayo clínico
2. Ambas se definen como tratamiento de un trastorno definido y no en función de otros valores como el autoconocimiento, el
desarrollo personal, etc
3. Ambas se perfilan como una destreza profesional bien definida y para cuya adquisición existen procedimientos reglados
4. Ambos coinciden su utilidad como complementaria con la de los tratamientos farmacológicos y no como antagónica a estos
La ventaja adicional de la propuesta de Beck es que creaba un puente con el trabajo de investigación de la psicología cognitiva, y por
tanto, permitia aplicar en la clínica sus hallazgos y poner a prueba sus propuestas.
Así mismo, esta propuesta tiene sus propias limitaciones.
a) La principal de ellas refiere a su aceptación acrítica de la epistemología neopositivista que, en ese momento, ganaba
hegemonía entre los clínicos.
b) Una segunda limitación, derivada de la anterior, se relacionaba con su aceptación también acrítica de la definición de los
problemas a abordar que proponian las entonces emergentes clasificaciones de consenso como el DSM.
c) Y su última limitación consistia en que su eventual éxito en la demostración de la eficacia para los fines propuestos pareció
hacer innecesario profundizar la vinculación con los desarrollos de la psicología cognitiva, perdiendo así la posibilidad de
enriquecerse de ellos.
Abordaje general
Uno de los aspectos más destacados del enfoque cognitivo es la necesidad de que los terapeutas sean capaces de realizar una
conceptualización y formulación cognitiva de cada caso clínico, para que de esa forma cada paciente reciba lo que necesita y más
puede beneficiarlo.
Los principales modelos cognitivos se definen, no por las técnicas que han desarrollado, sino por su particular conceptualización de
los problemas emocionales, de esa forma tenemos:
A) La terapia racional emotivo conductual (A. Ellis): gira alrededor del concepto de pensamiento irracional
B) La terapia cognitiva (A. Beck): gira en torno al concepto de esquema
C) El modelo de solución de problemas (A. Nezu): gira sobre su formulación de la solución de problemas
D) La terapia lingüística de evaluación (I. Caro): gira sobre la orientación hacia el lenguaje
E) La terapia de valoración cognitiva (R. Wessler): gira alrededor del concepto de afecto personotipico
F) La terapia centrada en esquemas (J. Young): gira alrededor del concepto de esquema disfuncional temprano
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Modelo cognitivo en psicoterapia - Contexto socio-cultural
Cada modelo psicoterapéutico representa y refleja el “Espíritu de la época” en la que surgió, la aparición y consolidación del modelo
cognitivo se vio favorecida por ese espíritu. En este sentido, los cambios en el modelo cognitivo y su desarrollo estan vinculados con
cambios en los sistemas de creencias sobre el ser humano, la salud, la enfermedad y la forma de abordar su tratamiento.
Contexto de surgimiento: Podemos situar al modelo cognitivo dentro de un contexto socio-cultural que pretendía hacer válido el
proyecto modernista.
Las terapias cognitivas, al igual que el psicoanálisis y la terapia de conducta surgen en el marco de una epistemología de corte
modernista que podemos relacionar con las siguientes características:
1. El conocimiento válido es aquel que representa correctamente y fiablemente la realidad
2. Existen objetos que constituyen al mundo.
3. La realidad es una identidad independiente de nosotros.
4. La verdad es un criterio decisorio.
5. Epistemología justificacionista que hace que la verdad y el conocimiento sean inseparables.
Siguiendo esta línea, lo que se plantea entonces desde esta perspectiva es que los seres humanos somos seres racionales que
podemos procesar adecuadamente los “datos” que recibimos del mundo exterior que aparece “al margen” de nosotros y al cual
accedemos cuando ponemos en marcha nuestros procesos de conocimiento. Como un sujeto racional, el ser humano tiene la
capacidad de conocer de forma precisa, ajustada y correcta, es decir, de representar adecuadamente, el mundo de los hechos. De
manera que este tipo de conocimiento será válido y verdadero cuando represente adecuadamente a la realidad.
Los procesos terapéuticos de los modelos de Beck y Ellis estan basados sobre esta idea, en estos, para ellos, los pacientes ponen en
marcha procesos erróneos, distorsionados, de pensamiento, que los llevan a un conocimiento no válido. El terapeuta, entonces,
trabaja con el paciente activamente para encontrar dichas representaciones equivocadas de la realidad de manera que con las
técnicas terapéuticas el paciente logre hacer pensamientos mejores o más válidos, más ajustados a la realidad, mejorando sus
procesos de conocimiento.
¿Cómo definir el modelo cognitivo?
Para Caro. I “El paradigma cognitivo es un paradigma plural y delimitado que ha demostrado su eficacia y que se centra,
básicamente, en los procesos del conocimiento humano, en su influencia en nuestro bienestar y en el uso que de ellos podemos
hacer para facilitar ese bienestar”.
Así mismo, la autora plantea que en realidad es difícil ofrecer una definición “perfecta” del modelo cognitivo, pero que, sin embargo,
hay 5 aspectos básicos que pueden definir una buena teoría cognitiva.
1) Una teoría adecuada debe prestar más atención a cómo funcionan los fenómenos cognitivos que a su contenido en sí.
2) Debe explicar la relación entre cogniciones y otros aspectos del funcionamiento humano, o sea, debe preocuparse por las
relaciones que hay y la integración que podemos establecer entre conductas observables, pensamientos y afectos
reconocidos, y procesos cognitivos y afectos inferidos.
3) Cualquier teoría debe preocuparse de los vínculos entre cognición y afecto.
4) Debe poder explicar el cambio, ya sea mejora o empeoramiento, en estos fenómenos.
5) Sobre la base de la necesidad de explicar este proceso de cambio, debe centrarse en los procedimientos para producir un
cambio.
En la actualidad la terapia cognitiva se caracteriza por 3 rasgos:
1. Diversidad
2. Variedad y amplio rango de aplicación
3. Eficacia
Entre las distintas teorías existen tanto aspectos comunes como otros que no son tan comunes. En este sentido, los nuevos modelos
cognitivos suponen un cierto alejamiento frente a los primeros modelos, por ejemplo, modelos como el de Young o Wessler
emplean el papel de los factores “históricos” para la comprensión de los problemas de los pacientes, mientras que los
modelos más clásicos como el de Beck o Ellis son claramente ahistóricos.
Cuando hablamos de terapias cognitivas se está hablando de los siguientes supuestos:
a) Ser= conocer
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b) Los problemas de los seres humanos se entienden como problemas de conocimiento y significado
c) Los terapeutas cognitivos trabajan con los supuestos, premisas y actitudes de los seres humanos y con la repercusión de
este “mundo cognitivo” en nuestro bienestar.
d) Las terapias cognitivas darán diversas respuestas al problema del significado y a los mecanismos necesarios de cambio, de
esta forma, para algunos la meta está en cambiar el procesamiento distorsionado de la información (Beck) y para otros la
meta está en desarrollar una filosofía más racional de la vida (Ellis).
Origen de las terapias cognitivas
Los primeros modelos parten de un marco psicodinámico, y aunque tienen metas diferentes, se plantearon como un intento de
superación del psicoanálisis.
Son 3 las fuentes principales del origen del modelo cognitivo:
1. El enfoque “fenomenológico”: refiere a que el punto de vista que mantenemos sobre el sí mismo y el mundo determina
nuestra conducta. “Los hombres no se trastornan por las cosas que pasan, sino por las opiniones sobre las cosas: la muerte
no es [lo] terrible, (...) [sino que es] la opinión sobre la muerte, ‘que es terrible’, (...) lo terrible.”
2. La teoría estructural y la psicología profunda: refiere a la conceptualización freudiana de la organización jerárquica de la
cognición en procesos primarios y secundarios.
3. La psicología cognitiva: tanto el trabajo de Kelly sobre “constructos personales” como el de Lazarus sobre la primacía del
papel de la cognición en el cambio emocional y conductual. Ambos trabajos son influenciados por la filosofía estoica, el
existencialismo (Rusell, Popper) y autores conductuales como Watson, Pavlov o Skinner.
Para Caro. I, la terapia cognitiva se desarrolló desde el psicoanálisis y desde la terapia de conducta, utilizando elementos de estas o
criticandolas. Los primeros terapeutas cognitivos tomaron del modelo conductual su interés por el método científico, el foco en el
cambio conductual y diversas técnicas conductuales. Por otra parte, tomaron del modelo psicodinámico la importancia de comprender
el proceso y el diálogo interno.
En este sentido, existen dos “estilos” diferentes en el inicio y evolución de estos modelos.
Por un lado, en el caso de Beck, se interesa por la investigación y la aplicación del modelo. En el caso de Ellis, su interés está más
centrado en el desarrollo y la aplicación, pero no en la fundamentación empírica.
Relaciones entre psicoterapia cognitiva y psicología cognitiva
Sus relaciones son escasas, a pesar de los esfuerzos de Beck y otros de notar de una base cognitiva y experimental, a la terapia
cognitiva.
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Si bien la revolución cognitiva contribuyó a que en la Academia se hablara extensamente de lo “cognitivo”, es difícil conectar a la
psicología cognitiva con la clínica cognitiva. Lo cognitivo, aparece en Beck y Ellis de forma terminológica, pero no guía el trabajo
terapéutico, en este sentido, en estas terapias existe una brecha entre la teoría y la práctica. Una explicación de esto puede ser que
cuando surgió la terapia cognitiva, está quiso plantearse como un modelo científicamente sólido y establecido, para lo cual debía
emplear o seguir los paradigmas científicos imperantes en el momento de su surgimiento, y que en cierta medida, facilitaban o
contribuian, por su contenido, a sus propósitos iniciales.
O sea, lo que ocurrió fue que la terapia cognitiva, dada su intención experimentalista y justificacionista, encontró en el paradigma
cognitivo de hace 30 años una propuesta metodológica que convenía a sus propósitos para la terapia, e hizo acopio de este.
Principales modelos cognitivos
Existen varias formas de clasificar los distintos modelos cognitivos. Hay quienes plantean 3 tipos principales de modelos, otros 5.
Para Caro. I, los principales modelos cognitivos quedan perfectamente recogidos en tres bloques, que a niveles epistemológicos se
reducirían a 2:
1) Modelos de reestructuración cognitiva: incluyen a Beck y Ellis, entre otros.
2) Modelos cognitivo-comportamentales: que incluyen, entre otras, el entrenamiento en inoculación de estrés de
Meichenbaum, o la terapia de solución de problemas de Nezu.
3) Modelos construccionistas/constructivistas: que incluyen la psicoterapia cognitivo-narrativa de Goncalves, o la terapia
cognitiva posracionalista de Guidano.
Según Caro, la etiqueta de “terapia cognitiva” es la más adecuada para acoger todos los enfoques dentro de este campo, a diferencia
de como se suelen etiquetar a todos como “terapia cognitivo-conductual” o “cognitivo-comportamental''. Este último es uno de los
enfoques de las terapias cognitivas, pero no todos ellos son cognitivo-comportamentales.
Para la autora, utilizar la etiqueta de cognitivo-conductual o comportamental refiere a un enfoque y no a un paradigma, en tanto la
terapia cognitivo-conductual refleja dos cosas:
1) La mejora del modelo conductual al integrarse con el cognitivo
2) Un eclecticismo en su uso, es decir, una práctica clínica ecléctica. El modelo cognitivo usa técnicas conductuales dentro de
un modelo cognitivo pero asume una teoría cognitiva sobre los trastornos y el cambio psicológico
En este sentido, plantea que cuando se usa cognitivo-conductual se está hablando entonces del uso de técnicas (requisito propio del
eclecticismo) y no a un paradigma.
Terapias de reestructuración cognitiva (Primera generación, 1950-1970 aprox.)
- Rebelión sobre el psicoanálisis
- Supone un abordaje sustentado en principios científicos (psicología del aprendizaje)
- Condicionamiento clásico: técnicas de desensibilización sistemática, técnica de exposición
- Condicionamiento operante: técnicas operantes
- Análisis aplicado de la conducta: miedos, fobias, depresiones, o sea, trastornos neuróticos
Se desarrollaron por teóricos con entrenamiento psicodinámico quienes destacaban el papel del significado. Priorizan lo que las
personas creen sobre lo que piensan o dicen, y su tarea es entonces desarrollar estrategias para examinar la racionalidad o validez de
las creencias disponibles.
Para estos terapeutas, la terapia cognitiva se entiende como “una psicoterapia estructurada, con límite de tiempo orientada hacia el
problema y dirigida a modificar las actividades defectuosas del procesamiento de la información evidentes en trastornos psicológicos
como la depresión.”
Consideran que “la característica central de los trastornos psicológicos” son “un grupo hiperactivo de conceptos desadaptativos”.
Proponen para mejorar la sintomatología, entonces, “corregir y abandonar estos conceptos”.
Paciente y terapeuta colaboran para identificar estas cogniciones y creencias, analizandolas lógicamente y comprobandolas con
hipótesis empíricas para ajustar el pensamiento con la realidad.
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Resumiendo, la meta de la terapia cognitiva está en corregir el procesamiento distorsionado de la información, así como las
creencias y supuestos desadaptativos que mantienen nuestras conductas y emociones. Para esto utilizan como marco conceptual
explicativo la metáfora del procesamiento de la información.
Esta primera generación supuso una rebelión frente a la psicología clínica establecida, dominada por el psicoanálisis, y, también,
supuso la instauración de una terapia psicológica sustentada en principios científicos, dados sobre todo por la psicología del
aprendizaje. La terapia de conducta así surgida tenía una especial vocación ambientalista o contextual e ideográfica (atenida a los
casos individuales).
En la psicología del aprendizaje había dos paradigmas básicos:
1) el condicionamiento clásico o pavloviano: se aplica a respuestas reflejas, involuntarias
2) el condicionamiento operante o skinneriano: refiere a los comportamientos emitidos con una finalidad o propósito.
Cuando abrimos la ventana para que entre aire, nuestra conducta está dirigida a promover un cambio en el ambiente que nos
rodea o en nuestro propio organismo. Estas conductas operan sobre el entorno, y por eso se las conoce como conductas
operantes. La mayoría de las conductas emitidas en la vida diaria pertenecen a esta categoría: hablar, caminar, hacer cosas
en general.
En esta línea entonces, la terapia de conducta tiene dos raíces. Por un lado el condicionamiento clásico, que responde al esquema
Estímulo-Respuesta, donde se desarrollarían las conocidas técnicas de desensibilización sistemática y de exposición.
Por otro lado, el condicionamiento operante, que en términos de Estímulo-Respuesta desarrollaria las conocidas técnicas operantes.
Estas técnicas fueron particularmente aplicadas en contextos institucionales, a problemas de “pacientes internos” siendo más
anecdótica su aplicación a la problemática tradicional de la psicoterapia.
De esta forma, habría dos tendencias en la “primera generación” de la terapia de conducta: la terapia de conducta y el análisis
aplicado.
Terapias cognitivo-comportamentales (Segunda generación, 1970-1990)
- Se comienza a hablar de terapia de la conducta o modificación de la conducta o terapia cognitivo conductual
- Ellis: terapia relacional-emotiva
- Beck: terapia cognitiva de la depresión
- La psicología básica, no sería la psicología del aprendizaje sino también el procesamiento de la información
- Los pensamientos (cogniciones) distorsionados son la causa de los trastornos psicológicos, del malestar de la
persona
Se desarrollaron por teóricos con entrenamiento conductual, quienes conceptualizan el pensamiento de forma más concreta, como un
conjunto de autoenunciados encubiertos (conductas privadas) que puede verse influido por las mismas leyes del condicionamiento
que influyen en otras conductas manifiestas.
Su tarea es desarrollar estrategias para enseñar habilidades cognitivas específicas. Como marco conceptual utilizan la metáfora del
condicionamiento.
Dentro de estas terapias podemos encontrar:
a) el entrenamiento en inoculación de estrés (Meichenbaum)
b) solución de problemas (D’Zurilla y Goldfried, más actualmente Nezu)
La ciencia psicológica básica ya no sería sólo la psicología del aprendizaje sino también el procesamiento de la información. En este
sentido, podemos encontrar claras similitudes entre el esquema Estímulo-Respuesta del conductismo pavloviano-watsoniano y el
esquema Input-Output del cognitivismo.
La terapia de conducta al hacerse cognitivo-conductual, desvirtuó su sentido contextual e ideográfico, que ponía acento en las causas
ambientales o contextuales y en cada paciente individualmente. Comienzan por plantear que las cogniciones son las causas de los
problemas emocionales y conductuales y que cada trastorno tiene su condición o déficit cognitivo específico.
Características compartidas y diferencias: terapia de reestructuración y cognitivo-comportamental
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Al estar ambas desarrolladas a partir de la terapia de conducta, son modelos de naturaleza didáctica y educativa, y además de
elevada estructuración.
La terapia de conducta y la terapia cognitiva comparten ciertas características:
1. Una relación de colaboración entre terapeuta y paciente
2. El supuesto de que los trastornos emocionales y la conducta son, en parte, una función de los trastornos en los procesos
cognitivos
3. El foco está en cambiar cogniciones para producir los cambios deseados en el afecto y la conducta
4. Son formas de tratamiento, generalmente, de tiempo limitado y educativas que se centran en problemas-meta específicos
La diferencia entre la terapias de reestructuración y cognitivo-comportamental radica en que, para la terapia de reestructuración,
el papel de la cognición destaca ante todo, mientras que en la terapia cognitivo-comportamental, el papel de otros sistemas, como el
fisiológico, es también relevante, y justamente, la interacción recíproca entre estos sistemas de respuesta y el ambiente es donde se
apunta la terapia. En este sentido, las metas de la terapia cognitivo-comportamental estan unidas al concepto de “determinismo
recíproco” y suponen que el cliente se de cuenta de la interacción entre las cogniciones disfuncionales y las conductas a través de una
combinación de intervenciones cognitivas, conductuales y fisiológicas, y por consiguiente, al darse cuenta, se posibilite el cambio en
estas interacciones.
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Modelos construccionistas/constructivistas (Tercera generación, 1990-actualidad)
- Desarrollo del análisis funcional: que se identifica como análisis de la conducta clínica
- Perspectiva funcional y contextual de los trastornos psicológicos - Analiza la conducta destacando:
- Conducta verbal: lo que la persona habla de sí misma y lo que cuenta y como lo cuenta, a los demás, a la gente que le
rodea
- La clasificación de valores: importancia que se le da, al hecho de clarificar las diferentes direcciones que el paciente
quiere tomar en su vida
Si bien su emergencia se sitúa en la década de 1990, no sería dada de alta hasta 2004. La emergencia de esta nueva generación se
debe tanto al desarrollo del análisis de la conducta y del conductismo radical, como a las limitaciones de la terapia cognitivo-
conductual.
Su marco conceptual corresponde a la metáfora de la narrativa constructiva.
El constructivismo acoge una familia de teorías o terapias que destacan los siguientes principios:
1. Los seres humanos son participantes proactivos en su propia experiencia. En este sentido, las personas no reaccionan de
forma pasiva a los estímulos, sino que participan activamente, se anticipan a los datos, desarrollan planes para organizar sus
actividades, etc.
2. La casi totalidad de procesos de orden que organizan la vida humana opera a niveles tácitos de conciencia. De esta forma,
este enfoque recupera el papel de procesos no conscientes los cuales dirigen, pero no marcan, el contenido de la
experiencia consciente.
3. La experiencia humana y el desarrollo psicológico personal reflejan la operación continua de los procesos individualizados,
autoorganizados, que tienden a favorecer el mantenimiento de los patrones experienciales. En este sentido, las personas son
sistemas caracterizados por tener un desarrollo autoorganizativo, que busca proteger y mantener la coherencia y la
integridad interna. Se destaca el self y los procesos que contribuyen a la identidad personal, de manera que cuando las
personas tienen experiencias que no se pueden integrar al sí mismo a veces se pueden desarrollar problemas psicológicos.
4. Se considera relevante el contexto social en el cual nos desarrollamos. En este sentido, las personas conocen el mundo y a
sí mismas en un marco de relaciones, en un marco interpersonal, siempre en conexión con nuestra relación con los otros, en
determinadas culturas, subculturas, momentos históricos, etc.
5. Mantienen que no es posible afirmar la validez del conocimiento, sino su viabilidad. Una construcción es viable en función de
las consecuencias que tiene para el individuo en un momento determinado. Este modelo critica la visión modernista del
conocimiento y plantea que puesto que no se puede hacer copias precisas y exactas de la realidad, el conocimiento no
puede aspirar a ser válido, esto no quiere decir que en este modelo el conocimiento no es válido, sino que el terapeuta, opta
por buscar lo que es viable, discute con su paciente sus creencias e intenta modificarlas, no en función de su ajuste objetivo
al mundo de los hechos, sino en función de las consecuencias de estas para el paciente.
Desarrollo del análisis de la conducta y del conductismo radical: ambos avanzaron en su camino, afianzando los pasos y
ampliando horizontes. Con respecto al análisis de la conducta, es muy relevante la investigación en conducta verbal de Skinner
(1957). Con respecto al conductismo radical, su diferencia fundamental con el resto de los conductismos es que este no tiene un
interés únicamente metodológico por la conducta, como medio para estudiar otra cosa, sino que el conductismo radical toma a la
conducta como tema por derecho propio del campo psicológico, sin excluir absolutamente nada, incluso toma todo lo que no es
observable.
El conductismo radical no excluye los “eventos privados” que no son observables, porque en realidad, sí son observables, al menos
para una única persona.
El conductismo radical cuenta hoy con un importante desarrollo en el “contextualismo funcional” o “teoría del marco relacional”, a
pesar de que hoy en día esta teoría se auto-presenta a sí misma como postskinneriana. En este sentido, la tercera generación
viene a ser el desarrollo del análisis funcional.
Aportaciones de la tercera generación
Las aportaciones de esta generación se situan en un marco general de “replanteamiento contextual” de la psicología clínica, en el
sentido que, en la segunda generación se adoptó de forma inadvertida el modelo médico o “modelo del déficit”, el cual supone que
hay un déficit psicológico en la base de los trastornos mentales, de manera que se requiere de una técnica específica para reparar tal
condición. Siguiendo estas líneas, el psicólogo así sería como un “imitador de psiquiatra” que “arregla” al paciente, con técnicas para
determinado déficit, estandarizadas. Esto desvirtúa la mirada contextual que tenía la primera generación.
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La acepción psiquiátrica tradicional del término conducta tiene un alcance restringido, el cual refiere solo a los comportamientos
observables y a los pragmatismos, en tanto actividad productiva dirigida a un fin. El término “trastornos de conducta” suele reservarse
para los comportamientos agresivos, antisociales, etc. Esto ha determinado que muchos profesionales piensen erróneamente que la
terapia del comportamiento se aplica sólo a los trastornos de conducta en el sentido psiquiátrico, cuando en realidad su campo de
acción es mucho más amplio.
Por lo anteriormente dicho es que el gran debate en psicoterapia ahora es entre el “modelo médico” versus el “modelo contextual''.
Este replanteamiento contextual en la tercera generación tiene distintas tareas:
1) desmedicalizar los problemas psicológicos
2) contextualizar los problemas psicológicos
Las aportaciones de la tercera generación concierne a la psicopatología, ofreciendo alternativas, teniendo en su base el abandono de
la lucha contra los síntomas y en su lugar la reorientación de la vida.
Frente al ensañamiento contra los síntomas de la psiquiatría y en buena medida de la terapia cognitivo-conductual, en esta generación
se propone la aceptación y reconstrucción del horizonte de la vida, por ejemplo, en término de orientaciones a valores como lo hace la
Terapia de Aceptación y Compromiso (Wilson y Luciano, 2001). o de activación conductual como lo hace la Terapia de
Activación Conductual (Jacobson, 2001).
Se trata de un principio fácil de enunciar pero difícil de llevar a cabo. Según Jacobson, este enfoque sería un retorno a las raíces
contextuales de la propia terapia de conducta.
Terapias de conducta de tercera generación
- Terapia de aceptación y compromiso (Wilson et al, 1991):
- Psicoterapia analitica funcional (Kohlenberg y Tsai, 1991): - Terapia de conducta dialéctica (Linehan, 1993):
Estas 3 terapias son las que empezaron a establecer el punto de vista contextual de la terapia de conducta frente al punto de vista
cognitivo.
Jacobson tiene una importante influencia en la creación de terapias de tercera generación:
- Terapia conductual integral de pareja (Jacobson y Christensen, 1996):
- Terapia de activación conductual (Jacobson et al, 2001): esta terapia surge de estudios consistentes en el
desmantelamiento de componentes de la terapia cognitiva de la depresión de Beck, los cuales fueron mostrando que el
componente realmente decisivo es el conductual.
Sus puntos novedosos son:
- Énfasis en el contexto ambiental de la vida de los clientes
- Insistente aliento al cliente para comprometerse en actividades que puedan entrar en contacto con reforzadores naturales
- Modificación del ambiente, no del pensamiento
- Focalización en el patrón de evitación conductual
- Entendimiento contextual e ideográfico de la conducta humana, sin suponer de entrada ningún déficit de conducta o de
pensamiento. Se trata más bien de evaluar las fuentes de reforzamiento que el cliente no está contactando y de activar
conductas antidepresivas que puedan resultar reforzadas
- Énfasis en las contingencias naturales más que en la conducta gobernada por reglas
Otra terapia que ha crecido en esta generación es:
- Terapia cognitiva con base en Mindfulness (Segal y Williams, 2004)
También se pueden encontrar otras, variantes de la terapia cognitivo-conductual que se han movido en la dirección de la aceptación y
de los valores.
Evolución de la terapia cognitiva
Se pueden establecer 3 momentos principales en su evolución:
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1ra fase: La terapia cognitiva está en el aire (~1950-1980)
Comienza con los primeros trabajos de Ellis y Beck, y termina con las primeras críticas hacía el modelo cognitivo desde dentro del
modelo, como las de Mahoney (1977, 1980). En el centro de estas críticas estaba el inicio de los modelos constructivistas que
criticaban a los “modelos clásicos”. Su crítica consistia en que no tenían en cuenta procesos importantes como el papel del afecto y
la emoción, o procesos “inconscientes”.
2da fase: El establecimiento cognitivo (1981-1991)
En esta fase se establece, de forma definitiva, la terapia cognitiva. Es la década de ampliación y popularización, ya que en ella se
aplica la terapia cognitiva a prácticamente cada tipo de trastorno.
Aparecen modelos como la terapia de valoración cognitiva de Wessler (1987), la terapia centrada en esquemas de Young (1990), o el
modelo de tratamiento para el pánico de Clark (1986)
En esta fase es donde se defiende un cambio de paradigma y la apertura de la terapia cognitiva a otros modelos e influencias
El final de esta segunda fase en 1991 es el momento en el que se publican dos textos importantes:
1) Human change processes de Mahoney (1991)
2) The self in process de Guidano (1991)
Se puede dar cuenta al final de esta fase un cambio epistemológico, de una epistemología modernista a una epistemología
postmodernista.
3ra fase: Un mundo cognitivo feliz (1992 - actualidad)
En esta fase vemos una mayor contribución al campo cognitivo de los modelos constructivistas, lingüísticos y narrativos y un aumento
de las características de las fases anteriores: amplio rango de aplicación, reconocimiento y popularidad, etc.
Lo más importante es la convivencia de dos paradigmas de trabajo y terapia cognitiva:
1. el clásico o racionalista (modernista): incluyendo modelos de reestructuración cognitiva y cognitivo-comportamentales
(Beck, Ellis, Nezu)
2. el rupturista o evolutivo (postmodernista): incluyendo modelos construccionistas
(Young, Wessler, Caro)
La eficacia de las terapias cognitivas
En su evolución la terapia cognitiva ha demostrado su eficacia en diversos trastornos y para diversos enfoques, entre ellos:
1. La terapia cognitiva es muy eficaz para el tratamiento de la depresión
2. El modelo mejor evaluado (con ensayos clínicos controlados) es el modelo de Beck
3. Se está comenzando a disponer de ensayos clínicos controlados en otros trastornos que no sean la depresión, como el
trastorno de pánico o el obsesivo-compulsivo.
4. Los modelos de reestructuración cognitiva y los cognitivo-comportamentales aportan los principales estudios en eficacia,
mientras que los modelos construccionistas (que son más postmodernos) no se han preocupado tanto por estas cuestiones
ya que aun siguen preocupados por el tipo de método a seguir, debido a cuestiones epistemológicas.
Según Lyddon y Jones (2001) la terapia cognitiva está funcionando extraordinariamente bien en el contexto de los tratamientos
empíricamente validados, sobre todo en el campo de la depresión. Asimismo, el campo de la depresión no es el único en el que han
demostrado eficacia, también se ha demostrado en otras áreas como los trastornos de ansiedad o las fobias, los trastornos
alimentarios o el trastorno bipolar.
Según algunos autores, en un marco general y no solo cognitivo, la terapia cognitivo-conductual específicamente es la terapia
psicológica más representada en el movimiento de los tratamientos psicológicos que han probado su eficacia incluyendo la
comparación con la medicación.
Se plantea que este éxito habría sido en buena medida a costa de adoptar el modelo médico de psicoterapia o modelo del déficit, un
modelo internalista, mecanicista y así nosológico (nomotético), en vez de contextualista, holista y de caso individual (ideográfico).
Sin embargo, la terapia cognitivo-conductual presenta dos problemas:
1) puede estar limitada debido a su propia tendencia a estandarizar los casos
2) su eficacia puede que se deba más bien a lo que tiene de conductual de manera que quiza estaria desenfocada
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Ambos problemas tienen gran influencia en la emergencia de la tercera generación.
Ventajas y limitaciones de la terapia cognitiva
El modelo cognitivo es un modelo flexible, variado, que acoge enfoques diferentes (y algunos complementarios).
#
Ventajas
Limitaciones
#1
Modelo eficaz de tratamiento
Investigación de resultados, sobre todo
#2
Papel de la mente
Exceso de racionalismo
#3
Teoria comprensiva sobre el ser humano
Exceso de individualismo
#4
Modelo claro, estructurado y organizado
Tipo de relación terapéutica. Modelos teleológicos
#5
Modelo flexible
¿Está perdiendo su identidad como modelo?
#1 - Modelo eficaz de tratamiento e investigación de resultados: mientras que modelos como el de Beck han intentado explicar
experimentalmente las diversas hipótesis cognitivas sobre la aparición, mantenimiento y cambio de los trastornos emocionales, otros
modelos como el de Ellis se han preocupado menos de dotar a su enfoque de fundamentación empírica y se han preocupado mucho
más en divulgar y acercar el modelo a los ámbitos clínicos, exponiendo sobre todo casos clínicos.
El modelo construccionista es, según Neimeyer (1995) el método más bien anárquico. El enfoque más estudiado de estos es
probablemente el de psicoterapia como una ciencia personal sobre todo la técnica de la rejilla. De los otros dos enfoques
constructivistas, el de la reautorización narrativa y el de reconstrucción evolutiva, es el primero el que más volumen de investigación
ha recibido, ya que el segundo ha estado poco preocupado por la eficacia.
#2 - Papel de la mente y exceso de racionalismo: el modelo cognitivo planteó el papel de la mente consciente como un rasgo
importante para explicar el funcionamiento del ser humano, lo cual fue muy criticado.
Los nuevos modelos de tipo construccionista plantearon el papel de la mente no consciente (inconsciente y preconsciente),
mencionando conceptos como el de núcleo metafísico central, conocimiento tácito, etc, los cuales recogían estructuras afectivas
filogenéticamente anteriores a las estructuras más explícitas o superficiales, que dirigen nuestro pensamiento racional, operando en el
nivel pre-consciente.
#3 - Teoría comprensiva sobre el ser humano y exceso de individualismo: como rasgo positivo, la terapia cognitiva no se define
por su grupo de técnicas, sino por su especial y particular conceptualización de los problemas que aquejan a los seres humanos.
No obstante, como rasgo negativo, uno de los aspectos que cabe criticar de las terapias cognitivas es su comprensión individualista
del ser humano.
En este sentido, y como solución, los desarrollos en terapia cognitiva han querido acercarse a teorías como la del construccionismo
social, que plantea que todos nuestros sistemas de creencias estan constituidos socialmente.
#4 - Modelo claro, estructurado y organizado, y, tipo de relación terapéutica; modelos teleológicos: esta característica (claro,
estructurado y organizado) propicia un tipo de relación terapéutica basada en la metáfora del ser humano como un científico y en el
que el terapeuta adopta el papel de guia activo del paciente para que este desarrolle formas alternativas, más válidas. Sin embargo,
los modelos más clásicos son de tipo teleológico, donde se prescriben las líneas a seguir desde un principio, lo cual se ve facilitado
por el alto nivel de estructuración que poseen.
Los modelos construccionistas, por su parte, abogan por un tipo de relación terapéutica más propia de un modelo humanista, donde el
terapeuta no guía, sino que acompaña al paciente en su proceso de descubrimiento, de desarrollo de formas viables, más funcionales
de conocer, en un proceso de tipo teleonomico.
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#5 - Modelo flexible y pérdida de identidad: el modelo cognitivo permite integrarse en su aplicación con otros modelos y acoge las
evoluciones dentro del propio modelo, lo cual se refleja en ese cambio epistemológico entre modernista a postmodernista. En este
sentido, si la terapia cognitiva se sigue postmodernizando, podría perder su esencia, su identidad, su razón de ser, e incluso puede
ser imposible diferenciarla de otros modelos.
Condicionamiento operante (también conocido como aprendizaje instrumental)
El condicionamiento operante o skinneriano se refiere a los comportamientos emitidos con una finalidad o propósito. Cuando abrimos
la ventana para que entre aire, nuestra conducta está dirigida a promover un cambio en el ambiente que nos rodea o en nuestro
propio organismo. Estas conductas operan sobre el entorno, y por eso se las conoce como conductas operantes. La mayoría de las
conductas emitidas en la vida diaria pertenecen a esta categoría: hablar, caminar, hacer cosas en general.
Los cambios que estas conductas promueven en su entorno se llaman consecuencias, y en ese sentido, la conducta está controlada
por sus consecuencias inmediatas.
La emisión (actual) de las conductas operantes depende de las consecuencias que han generado en el pasado.
Frecuentemente estas conductas se experimentan como voluntarias, pero a veces son inconscientes, de forma automática, como
dirigir la mirada hacia alguien que menciona nuestro nombre, sin embargo, en todos los casos la conducta está controlada por sus
consecuencias.
Reforzamiento: decimos que una conducta es reforzada cuando las consecuencias que genera aumentan su probabilidad de
ocurrencia. Existen dos tipos:
1. Reforzamiento positivo: cuando el sujeto obtiene algo luego de emitir la conducta, este no tiene que ser necesariamente
agradable, por ejemplo, si algo hace que una persona se comporte cada vez más de una determinada mala manera, ese
“algo” es un reforzador positivo, porque incrementa la probabilidad de ocurrencia de la conducta inapropiada, o sea, es
positivo en tanto aumenta la ocurrencia de la conducta y no porque sea algo bueno o placentero. Ese algo podría ser
“atención” en el caso de los niños, se portan mal para llamar la atención, se les da atención la cual funciona como reforzador
positivo, y por lo tanto, el niño se porta cada vez peor porque eso hace que se le dé más atención.
2. Reforzamiento negativo: refiere a quitar algo en consecuencia de la conducta emitida. Por ejemplo, prenderle la luz de su
cuarto a un niño que llora, al prender la luz se le “quita” el llanto al niño, en el futuro, el niño va a dejar de llorar
(probablemente) cuando se le prenda la luz. Es negativo porque “saca” algo, lo suprime. No es negativo porque es malo.
Importante. Ambos tipos de reforzamiento aumentan la probabilidad de ocurrencia de las conductas futuras.
Dentro del reforzamiento negativo, encontramos dos tipos de condicionamiento:
1. Condicionamiento de huida o escape: cuando la conducta está destinada a hacer cesar “algo”. Prender la luz está
destinada a cesar el llanto del niño.
2. Condicionamiento de evitación: cuando la conducta está destinada a evitar que algo pase. Nos echamos repelente para
evitar que nos piquen los mosquitos en el futuro.
Tanto reforzamientos positivos como negativos forman parte de una contingencia conductual, la cual refiere a 3 elementos
relacionados entre sí:
1) la situación: en que dicha conducta produce esas consecuencias
2) la conducta
3) sus consecuencias
Cuando suena el teléfono (ocasión) se constituye la ocasión para atender el teléfono (conducta) y saber que quieren (consecuencia).
En este sentido, para que el reforzamiento sea posible, el reforzador debe proporcionarse en forma contingente con la conducta. O
sea, el reforzador depende de la conducta.
El Principio de Premack establece que las conductas o respuestas de mayor probabilidad pueden utilizarse para reforzar conductas
de probabilidad menor.
Las conductas de alta probabilidad son reforzantes por sí mismas y tienden a emitirse sin necesidad de estar mantenidas por otros
reforzadores. De manera que la condición de reforzador no depende de una cualidad intrínseca del evento reforzante, sino de su
relación de probabilidad con otros eventos. Cualquier actividad puede utilizarse para reforzar otra de probabilidad menor, y en esa
circunstancia actúa como reforzador.
Existen dos tipos de reforzadores:
1. Reforzadores primarios o incondicionados: son aquellos cuya cualidad reforzante es natural y no debe ser aprendida
porque satisfacen nuestras necesidades biologicas: alimentos, agua, sexo, calorsito, a veces sexo, carlosito y agua y
despues comer.
2. Reforzadores secundarios o condicionados: son aquellos cuya cualidad reforzante es el resultado de un aprendizaje: la
plata
También existen tipos de reforzamiento social: como la atención, interés y preocupación por parte de otras personas, alabos,
elogios, muestras de aprobación, etc. Estos tienen elevado poder reforzante y pueden usarse con fines terapéuticos. Sin embargo, no
es imprescindible que los reforzadores sean administrados por otras personas: constantemente juzgamos nuestra propia conducta y la
aprobamos o censuramos de acuerdo a pautas aprendidas previamente, en este sentido el autorreforzamiento o autocastigo
también es importante.
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Motivación: En la vida cotidiana muchas veces se usa la motivación para explicar el porqué ocurren ciertas conductas, sin embargo,
esta no explica en realidad el comportamiento. Cuando se afirma que alguien está muy motivado para hacer determinada actividad,
solo se está indicando que esa conducta es muy probable; por lo tanto, la alta motivación describe una situación en que la conducta
está siendo intensamente reforzada.
En este sentido, cuando una persona se ha visto privada de alimento, agua o ejercicio durante un tiempo prolongado, estos funcionan
como reforzadores potentes, en esos casos, se dice que el sujeto tiene avidez por comer, beber o moverse. La privación en este
sentido, es uno de los factores que aumenta la motivación, o sea, aumenta la probabilidad de que la conducta ocurra para obtener los
reforzadores.
La privación tiene un inverso, que se conoce como saciedad: un evento pierde su capacidad reforzante si es suministrado en exceso.
Cuando esto ocurre, la conducta puede disminuir en frecuencia.
Tanto privación como saciedad no son características intrínsecas de los reforzadores, sino que refieren al estado en que se encuentra
el organismo. En este sentido, la cualidad reforzante de un evento es variable y depende del estado del sujeto.
Extinción: cuando una conducta deja de ser reforzada, disminuye su frecuencia hasta desaparecer, se extingue.
Es importante tener en cuenta que cuando se inicia un programa de extincion, primero va a haber un periodo en que la conducta a
extinguir incrementa su frecuencia, para luego decrecer en frecuencia, por ejemplo, si vamos a llamar a un ascensor, apretar el botón
para llamarlo es la conducta, que venga el ascensor es el reforzamiento de esa conducta, pero, si pasa que apretamos el botón del
ascensor y no viene, vamos a apretarlo otra vez, y quizás varias veces, vamos a ver nuestra conducta incrementada apretando el
botón varias veces, hasta darnos cuenta de que en realidad no funciona, y así, dejar de apretar el botón, quizás pocas veces al
principio y si después no viene más, vamos a dejar de apretarlo siempre.
Las conductas que se mantienen por reforzamiento negativo también se extinguen cuando dejan de suprimir el suceso aversivo, por
ejemplo, si nos ponemos repelente (conducta) para hacer que los mosquitos dejen de picarnos (reforzamiento negativo), pero los
mosquitos nos siguen picando, vamos a dejar de ponernos repelente porque no funciona.
El tiempo durante el cual continua emitiéndose una conducta una vez que deja de reforzarse varía de acuerdo al “programa de
reforzamiento” utilizado:
a) reforzamiento continuo: refiere al programa en que cada respuesta del sujeto va seguida del reforzador, por ejemplo, la
conducta de encender la radio, ya que cada vez que apretamos el botón se prende el dispositivo.
b) reforzamiento intermitente: refiere a cuando solo algunas veces, intermitentemente, se refuerza la conducta, por ejemplo,
un vendedor ambulante no vende cada vez que habla con un cliente, pero cada tanto si vende, esa venta esporádica,
refuerza su conducta de hablar con clientes
Las conductas que se refuerzan continuamente se extinguen rápidamente cuando dejan de ser reforzadas, por otro lado, las
reforzadas intermitentemente demoran más debido a la cualidad inherente de la intermitencia de prolongar la conducta más tiempo
entre intentos sin reforzar, el vendedor que es reforzado esporádicamente tiende a seguir manteniendo esa conducta aun cuando no
vende nada, y por lo tanto, si sigue sin vender nada por largos periodos de tiempo va a seguir manteniendo la conducta, hasta llegar a
un determinado punto en que cese de hablar con la gente, pero este periodo va a ser mucho más largo que aquel que era reforzado
continuamente, ya que el vendedor está acostumbrado a tener periodos sin reforzamiento.
Es importante destacar que en un programa de modificación de conducta pueden emplearse ambos procedimientos de forma
sucesiva.
La extinción suele complementarse con el reforzamiento de una conducta incompatible con la que se desea extinguir, por ejemplo,
si queremos que un alumno deje de molestar en clase, no solo se debe de evitar darle atencion cuando molesta (extinción de la
conducta de molestar mediante el cese de reforzamiento) sino que también se debe prestarle atencion cuando se comporta de buena
manera y hace tareas (reforzamiento de una conducta contraria o incompatible a molestar).
Castigo: refiere al proceso por el cual se reduce la probabilidad de una conducta presentando un elemento aversivo, desagradable, o
retirando un reforzador positivo luego de emitida la misma. Un procedimiento no se define como castigo porque involucre un suceso
desagradable como una palmada, sino por el efecto que tiene sobre la conducta. O sea, un castigo no es solamente algo
desagradable sino que ese acto desagradable es castigo si y sólo si reduce la probabilidad de que se repita la conducta.
Es importante destacar que siempre que las circunstancias lo permitan es preferible utilizar la extinción y el reforzamiento de una
conducta incompatible en lugar del castigo.
Conducta gobernada por reglas: las reglas verbales son enunciados que describen las contingencias, o sea, la conducta, sus
probables consecuencias y la ocasión en que dicha conducta produce tales consecuencias. El sujeto se dice internamente: “si tomo
una aspirina (conducta) cuando me duele la cabeza (ocasión), probablemente se aliviará mi malestar (resultado)”. Aunque en este
caso el resultado es diferido, ya que la aspirina hace efecto después de un rato, la regla verbal se establece ahora y refuerza el
comportamiento presente.
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En este sentido, gran parte de nuestra conducta está controlada por reglas verbales. Este mecanismo nos permite organizar nuestra
vida en función de metas lejanas, tales como prepararnos para ejercer una profesión, entrenarnos para una competencia deportiva,
etc.
Sin embargo, no todas las reglas verbales son eficaces. Cuando los resultados anticipados son poco probables, la regla verbal se
torna menos eficaz. Las reglas que describen resultados pequeños y acumulativos tampoco controlan fácilmente el
comportamiento, por ejemplo, las ventajas del ejercicio físico de una sesión aislada de gimnasia son relativamente pobres, y con
frecuencia no alcanzan para compensar el esfuerzo que demanda la sesión en sí, el reforzamiento obtenido cada vez que se practica
es pequeño (a menos que te guste), mientras que el costo en términos de esfuerzo supone un castigo inmediato y de magnitud
considerable.
En estas líneas, las contingencias que involucran resultados pequeños y acumulativos permiten comprender por qué tenemos
dificultades en cultivar hábitos que consideramos deseables, o por que mantenemos conductas que nos resultan inconvenientes.
Discriminacion: cuando una conducta es reforzada en algunas situaciones pero no en otras, el individuo aprende a discriminar entre
ambas y emite la conducta sólo en aquellas situaciones en que tiene probabilidad de ser reforzada.
Los sucesos que preceden a las conductas se llaman estímulos, y pueden ser de dos tipos:
1) estímulo discriminativo: refiere a el estímulo que señala que nuestra conducta probablemente será reforzada
2) estímulo delta: refiere al estímulo que nos indica que el reforzamiento no tendrá lugar
Por ejemplo, la luz verde del semáforo es un estímulo discriminativo para la conducta de cruzar la calle, y la luz roja es un estímulo
delta para la misma conducta.
Generalización
Generalización del estímulo: tiene lugar cuando una conducta que fue reforzada en una situación se emite en una circunstancia
distinta. De modo que este proceso es inverso a la discriminacion. Cuanto mayor es la semejanza entre la nueva situación y la
original, más probable es que se generalice el comportamiento aprendido.
Generalización de la respuesta: se da cuando además de aumentar la conducta que fue reforzada, se incrementan también
conductas similares o relacionadas con la que recibió reforzamiento. Por ejemplo, si reforzamos a un vecino por saludarnos
(devolviéndole amigablemente el saludo), es probable que también aumente su conducta de detenerse a conversar con nosotros, a
pesar de que ese comportamiento no fue directamente reforzado.
Moldeamiento: cuando se desea instaurar conductas que no estan en el repertorio del individuo se debe recurrir al moldeamiento o
reforzamiento por aproximaciones sucesivas, que consiste en reforzar al principio las conductas que tienen algún parecido con la
deseada, e ir aumentando paulatinamente las exigencias para el reforzamiento. Por ejemplo, si queremos enseñar a un niño a comer
solo, al principio reforzaremos cualquier comportamiento que se parezca vagamente a “comer solo”, como introducir la cuchara en el
plato, y después seguiremos complejizando la conducta hasta que finalmente pueda comer solo.
Condicionamiento clásico, respondiente o pavloviano
Este tipo de condicionamiento aplica a las respuestas reflejas que habitualmente se consideran “involuntarias”.
A diferencia del condicionamiento operante, en el que el estímulo no dispara necesariamente la conducta, las respuestas del
condicionamiento clásico aparecen en forma refleja cada vez que el sujeto entra en contacto con el estímulo.
Es importante destacar que es posible acercarse o alejarse voluntariamente del estímulo y ejercer de esa manera un control indirecto
sobre la respuesta, por ejemplo, un paciente puede diferir el examen médico y evitar transitoriamente el temor que le produce.
Los pensamientos también pueden actuar como estímulos, de modo que al cambiar nuestros pensamientos podemos alterar nuestro
estado emocional.
Las respuestas tienen un significado funcional, preparan al organismo para cumplir una función determinada, en este sentido, hay dos
vías de respuestas del cuerpo:
1. Descarga simpática: preparan para cumplir funciones de lucha, huida, digestión
(las respuestas son taquicardia, aumento de presión arterial, transpiración, etc)
2. Descarga genital: preparan para cumplir funciones de actividad sexual (las respuestas son erecciones, lubricación vaginal,
etc)
Estas respuestas se conocen también como conductas respondientes, ya que en todos los casos el organismo responde ante
ciertos estímulos. El proceso de adquisición y pérdida de estas respuestas se conoce como condicionamiento clásico,
respondiente o pavloviano.
- Estímulo incondicionado: refiere a los estímulos que producen naturalmente determinadas respuestas, por ejemplo la
comida(estímulo) naturalmente produce salivación.
- Respuesta incondicionada: es la respuesta sin necesidad de aprendizaje previo, por ejemplo, la salivación (respuesta)
frente a la comida.
- Estímulo condicionado: es un estímulo que no produce naturalmente determinada respuesta, pero que mediante un
proceso de condicionamiento, logra producir la respuesta mediante el aprendizaje. Por ejemplo, una campana (estímulo
condicionado) no produce salivación, pero si se presenta junto a la comida por un determinado periodo de tiempo,
eventualmente cuando se haga sonar esa campana sola, sin presencia de la comida, se va a producir salivación de todas
formas.
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