
FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNLP TEORÍA PSICOANALÍTICA AUTOR: JUAN NADIR MOSTAFÁ
juega ningún papel en este tipo de identificación, es puramente social. Puede ocurrir,
por ejemplo, con el líder de la masa.
VIII: ENAMORAMIENTO E HIPNOSIS
En algunos casos enamorarse se entiende simplemente como revestir a un objeto
de interés sexual para lograr una satisfacción erótica, desapareciendo ese “amor” cuando
se lleva a cabo ese fin (esta es la llamada “calentura del momento”, con un pibe o una piba).
Este es el amor sensual.
Hay distintos tipos de amor. En el desarrollo de la vida amorosa, el primer objeto de
amor son los padres: hacia ese objeto se dirigían las pulsiones sexuales. Luego, por
represión, estas pulsiones tendrán su meta inhibida, lo que produce un cambio en la relación
con nuestros padres: ahora sentimos ternura hacia ellos, dejando las aspiraciones
sensuales reprimidas (periodo de latencia).
Luego, más adelante en la pubertad, retornan las pulsiones de meta sexual. El
adolescente puede hacer una síntesis o “resumen” entre el amor no sensual y el sensual:
su relación con el objeto sexual une pulsiones no inhibidas y de meta inhibida (tiernas) (por
ejemplo, esto puede pensarse como un chico que está de novio con una chica. El chico
tiene sentimientos tiernos hacia ella, pero al mismo tiempo, tiene deseos sexuales. Es una
combinación de ternura y sexo).
Con respecto al enamoramiento, Freud habla del fenómeno de la sobrestimación
sexual: el hecho de que el objeto amado se lo estime más que a nadie. En otras palabras, se
idealiza a la persona amada.
Freud dice que el objeto es tratado como el yo propio, y por lo tanto en el
enamoramiento hay una parte de libido narcisista.
Y muchas veces la persona elegida como objeto de deseo sirve para sustituir un ideal
del yo propio, no alcanzado. Se ama entonces según las perfecciones que se han buscado
para el yo propio, que nunca las tuvo.
Si la sobrestimación sexual y el enamoramiento aumentan, lo que puede pasar es que
el yo se vuelva más modesto, más “humilde”, mientras que el objeto se hace más grandioso y
valioso (por ejemplo, el pibe que dice: “con que esa chica me mire y me sonría, me alcanza y
me sobra”).
En el enamoramiento, el objeto se pone en el lugar del “ideal del Yo”. El ideal del yo
falla en su función, porque no existe la conciencia moral hacia el objeto (es decir, no hay
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