Ficha 1605-Entrevista mediatizada por Técnicas Proyectivas Gráficas - Nélida Álvarez.
En los niños, el dibujo es una actividad espontánea que forma parte de sus juegos y puede ser usado para
explicarle al otro sus ideas, deseos, conflictos y temores. Debido a esto, se apela a dicho recurso para facilitar
los intercambios en la comunicación con el niño que aún no dispone para hablar de sí mismo.
Momentos clave del proceso de adquisición del grafismo: EVOLUTIVA GRÁFICA (así lo nombra la profe)
1.
El primer acercamiento de un niño a la hoja de papel se da generalmente, durante el segundo año de vida.
Tiene el carácter de exploración, donde el movimiento de la mano se incorpora y fusiona con el objeto
manipulado. Al registrar que sus trazos son capturados allí, lo descubre como espacio para producir marcas.
2. El trazo que permanece se registra como una presencia y promueve el deseo de apoderarse de la superficie de
la hoja. El psiquismo del niño se haya descubriendo el mundo, buscando dominarlo y para ello necesita
controlar sus impulsos. Dicho control se trasladará al trazado en el papel.
Una transformación importante se da cuando logra dominar la dirección de la línea y retomar el trazo en un
punto cualquiera. Avanza hacia la adquisición de la forma cerrada y la reconoce como diferente del fondo. El
acto de dibujar cobra la significación de un acto de separación. El circulo produce un modo de cercar y
delimitar el espacio para constituir una forma con un adentro y un afuera. El Yo se haya en busca de su
autonomía, la posibilidad de llevar activamente al papel sus deseos de tomar distancia y diferenciar al otro.
3. Su próximo paso será repetir y combinar los patrones gráficos y entender las relaciones espaciales básicas de
inclusión y contigüidad. (Dibujo de ejemplo en pág. 49)
4. El logro del primer monigote supone una transformación clave. El niño pasa a centrarse en organizar la forma
para darle sentido. Se va a reconocer en su dibujo y a identificarse con la figura que le devuelve la hoja de
papel. La verá como un doble de si, un doble imaginario, que actualiza la experiencia vivida con el espejo. El
niño es quien crea el espejo, eso es lo novedoso. Este logro se alcanza al movilizar la imagen corporal a un
nuevo espacio y al investir la figura dándole corporeidad. El niño que dibuja “se dibuja” (ejemplo dibujo en
pág. 50)
Luego de la persona, la casa será la figura más frecuente, y luego se mostrará deseoso de adquirir nuevas
representaciones (la diseminación de las figuras en la hoja de papel lo ayuda a elaborar la idea de lugares: arriba
de, debajo de, al lado de). (Ej. Dibujo pág. 51 y 53)
5. Al promediar la primera infancia el dibujo sufre una nueva transformación porque el niño está en condiciones
de organizar la escena y de darle representación al entorno. Se trata de un momento donde el Yo está tratando
de diferenciar los lugares en su vida familiar y de comprender su filiación. De ahí su interés por encontrar el
lugar que le corresponde a cada figura en el gráfico). A nivel subjetivo, el dibujo muestra las identificaciones
del niño con sus figuras ideales. (Ej.: figura 5 en pág. 53).
6. Durante la segunda infancia el dibujo se volverá más complejo. Esto sucede porque el espacio de la
centralidad, se vuelve reversible al interiorizar la idea geométrica del espacio y se equiparan sus dimensiones.
Las líneas que representaban el cielo y la tierra se unifican para significar el horizonte creando la noción de
profundidad. Se adquieren nuevos recursos de trazado, aparece el énfasis en el tamaño, las omisiones y
agregados destinados a connotar otros significados y a darle al dibujo una mayor capacidad para narrar
acontecimientos y emociones vividas. Se incluyen las representaciones móviles-autos, aviones, cohetes- que
permiten las fronteras de lo extra familiar. (Ej.: pág.55)