
FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNLP TEORÍA PSICOANALÍTICA AUTOR: JUAN NADIR MOSTAFÁ
autoerotismo, donde el yo no está constituido y donde dominan las pulsiones parciales
típicas de la infancia temprana, en las que no hay una unificación (cada una de ellas se
satisface por su cuenta, no hay “un todo”).
En el narcisismo primario, entonces, todavía la libido no va hacia los objetos sino
que toma al yo como objeto pulsional.
En la infancia, la pulsión es parcial, e inviste a objetos parciales. En cambio, en este
narcisismo primario, el objeto es total, no hay posibilidad de fuga, toda la pulsión recae
sobre un único objeto: el yo, a diferencia del autoerotismo, como ya se dijo.
CONSTITUCIÓN O FORMACIÓN DEL YO Y NUEVA ACCIÓN PSIQUICA
El “yo” significa que hay una imagen unificada de uno mismo, como si fuera un todo.
Quiere decir que uno mismo está formado como tal, “como un yo”.
El yo como unidad no está presente desde el comienzo en la persona (en la infancia
más temprana), sino que dice Freud que el yo necesita ser desarrollado.
Al principio sólo hay pulsiones que son autoeróticas (se satisfacen en el propio
cuerpo).
En la vida del recién nacido interviene el primero primordial (que es la persona que
se encarga de los cuidados de ese niño y le permite representarse o reconocerse a sí
mismo). La persona (padres o cuidador) no sólo cuidan, tocan, miran y le hablan al niño,
sino que lo reconocen, lo identifican y le dan una imagen unificada de sí mismo.
Todo aquello que el primero primordial le da al niño, a éste último le permite
reconocerse a sí mismo; y acá es cuando se pone en juego el acto psíquico del que habla
Freud: “una nueva acción psíquica tiene que agregársele al autoerotismo para que el
narcisismo se constituya”, y esa nueva acción psíquica es la identificación.
En esta identificación de uno mismo, las pulsiones (que hasta ese momento eran
parciales) se unifican en torno al yo; aparece la representación mental “como un todo” del
cuerpo, pero ésta representación no es real sino virtual (hay una ilusión de identificación).
Esto significa que la imagen del yo es aportada por el otro, pero uno mismo la hace propia.
Entonces, en esta unificación de las pulsiones parciales y la formación del yo, uno
mismo queda amorosamente ligado al otro que nos dio la imagen de nosotros mismos.
Así queda constituido el yo, y junto con el yo aparece la distinción entre otros objetos
y uno mismo (yo-no yo). Hay una separación entre el yo y el otro.
Hay que aclarar que el narcisismo que acompaña a la formación del yo va a ser
siempre el narcisismo secundario.
Este archivo fue descargado de https://filadd.com