
FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNLP TEORÍA PSICOANALÍTICA AUTOR: JUAN NADIR MOSTAFÁ
Un sentimiento de inferioridad ante el varón;
Los celos, que están fuertemente reforzados desde la envidia del pene (“estoy
celosa de lo que me falta, de lo que no tengo”);
El aflojamiento de los vínculos tiernos con la madre (a quien eligió al principio como
primer objeto de amor);
Por última, la consecuencia psíquica de la envidia del pene más importante: la
asunción o apropiación de la feminidad, que se produce por una contracorriente
opuesta a la masturbación típica de la infancia, y que en la pubertad va a hacer
posible la feminidad como tal.
Entonces, dice Freud, que el conocimiento de la diferencia anatómica (genitales)
entre los sexos (varón y mujer), esfuerza a la niña a apartarse de la masculinidad y de la
masturbación masculina (porque no puede competir en esto con el varón, ante la falta de
pene). Así, la niña va a buscar nuevas vías que lleven al despliegue de la feminidad.
La niña, asumiendo su feminidad, a través de la ecuación simbólica pene=hijo, va a
cambiar el objeto de amor desde la madre hacia el padre, y se hace posible la entrada al
complejo de Edipo, y la madre se convierte en una competidora de la niña por el amor del
padre.
Esa ecuación pene=hijo se puede pensar como si hubiera un deseo maternal (un
ejemplo son las niñas que juegan con muñecas a ser mamás); el deseo de tener un hijo del
padre para compensar el pene que se perdió, como un resarcimiento o indemnización.
EL EDIPO COMO FORMACIÓN SECUNDARIA EN LA NIÑA
Dice Freud que en la niña, el complejo de Edipo es una formación secundaria. Esto
es porque primero atraviesa el complejo de castración, se da cuenta de que ha sido
castrada, ha perdido el pene, y cae presa de la envidia del pene (querer un pene como el
de los demás). Entonces, se aleja de la madre, deja de tomarla como objeto de amor (rompe
la unión afectiva ligazón-madre porque ella no tiene el pene que la niña está buscando, no
se lo puede dar), y finalmente se produce un giro hacia el padre, que es tomado como objeto
de amor por la niña, por lo que recién acá termina siendo introducida en el complejo de
Edipo.
Mientras que en el varón es el camino inverso. Diríamos que primero pasa por el
complejo de Edipo, organiza su sexualidad en torno a un primer objeto de amor, que va a
ser la madre, y luego descubre la diferencia de los sexos (entre él y la niña) y relaciona la
amenaza de castración (¡te la voy a cortar, dejá de hacer eso!) con su elección sexual (la
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