
FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNLP TEORÍA PSICOANALÍTICA AUTOR: JUAN NADIR MOSTAFÁ
Entonces, quedó en pie la siguiente tesis: la práctica sexual infantil marca la
dirección que seguirá la vida sexual tras la madurez. Esta tesis también altera la concepción
que se tenía hasta ese momento acerca del mecanismo de los síntomas histéricos: los
síntomas ya no aparecían como retoños o “pedazos” de los recuerdos reprimidos de
vivencias sexuales infantiles (por ejemplo, recordemos lo que pasó en el caso Emma), sino
que entre los síntomas y las impresiones (o sea, las sensaciones, cómo se percibió algo en
su momento) infantiles se intercalaban las fantasías (invenciones de recuerdo) de los
enfermos, casi siempre producidas en los años de la pubertad.
Las fantasías están hechas de pulsiones, y las crea el enfermo para defenderse de
su propia práctica sexual, como ya se dijo. ¿Qué relación hay entre la propia práctica sexual
infantil y la pulsión? La respuesta es que la pulsión exige la satisfacción sexual a través de
la propia práctica masturbatoria infantil, pero se encuentra con los diques psíquicos (asco,
vergüenza y moral), y en algún momento, esa satisfacción es denegada, prohibida, y acá
es cuando Freud le da importancia a las fantasías, porque, aparte de ser usadas para
defenderse de la propia práctica sexual infantil, no se renuncia a esa práctica sin
resarcimiento o algo a cambio. El neurótico conserva en la fantasía lo que en la realidad le
ha sido denegado.
La fantasía, al estar hecha de pulsiones, Freud la va a relacionar a la formación del
síntoma, por eso hay un pasaje de lo traumático a lo pulsional. Hay que aclarar que lo que
no cambia en la teoría es la etiología u origen sexual. Ahora, en lugar de ubicarla en relación
a los traumas, la ubica en relación a la pulsión.
Después de este arreglo que Freud lleva a cabo en la teoría del mecanismo de los
síntomas histéricos, los “traumas sexuales infantiles” fueron reemplazados por el
“infantilismo de la sexualidad”. Esto quiere decir que, durante el “infantilismo de la
sexualidad”, el niño, mientras busca la satisfacción de su libido (deseo sexual) experimenta
fracasos y reprimendas (“cagadas a pedo”) por parte de sus padres o la sociedad. Entonces,
se le da menos importancia a las influencias o hechos accidentales, como a la seducción
por parte de los adultos en la infancia, y se le da un papel muy importante a la represión.
Entre 1894 y 1896, y antes de darle una gran importancia a la sexualidad, Freud
indicó que la eficacia patógena (es decir, lo que la hacía nociva) de una vivencia dependía
de una condición: tenía que resultar intolerable para el yo, y provocar en él un esfuerzo por
defenderse del recuerdo de esa vivencia insoportable.
Este archivo fue descargado de https://filadd.com