
FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNLP TEORÍA PSICOANALÍTICA AUTOR: JUAN NADIR MOSTAFÁ
vergüenza, el asco y la moral). Estos poderes ayudaron a mantener la pulsión dentro de los
límites considerados normales. Son los llamados “diques psíquicos”, que en cierto modo, le
ponen un freno a la pulsión, y aparecen a causa de la educación, principalmente.
Ahora se hace un recorrido por la perversión porque luego, cuando se nombran las
características de la sexualidad infantil, Freud va a decir que es perversa polimorfa. Quiere
decir que el niño lleva a cabo un montón de prácticas, que si fueran realizadas por un adulto
se considerarían perversas. En el caso del niño, estas perversiones no deben ser
entendidas como patológicas sino como que no están reprimidas. Esto es porque hay pocas
resistencias debido a que todavía no se han establecido los diques psíquicos contra los
excesos sexuales (vergüenza, asco y moral).
Se dice que es polimorfo porque en el niño no hay una pulsión dominante. A
diferencia de esto, el perverso adulto tiene una pulsión dominante (es fetichista,
masoquista, sádico, etc.).
LA PULSIÓN SEXUAL EN LOS NEURÓTICOS
Para conocer la pulsión sexual, el psicoanálisis brindó un importante método: para
conseguir una información certera acerca de la vida sexual de los llamados
“psiconeuroticos” (por ejemplo, los que sufren de histeria y de neurosis obsesiva) existe un
único camino: una exploración psicoanalítica a través del método “catártico”.
Esas psiconeurosis, como la histeria, dice Freud que se basan en pulsiones
sexuales, y esas pulsiones son su única fuente constante.
Va a postular que los síntomas son la práctica sexual de los enfermos. Hasta ahora,
sabemos que hay una representación inconciliable para el yo, que es sexual (recordemos
los textos anteriores de Freud, en los que dijo que el yo se defiende de lo inconciliable
separando el monto de afecto de la representación). En este caso, hay satisfacción en el
síntoma convertido, porque el monto de afecto lleva satisfacción sexual. Es el afecto
reprimido de la pulsión lo que retorna en el síntoma.
El síntoma es un desvío, es un recurso, ¿por qué? Está la pulsión que fuerza la
satisfacción, y los diques psíquicos (vergüenza, asco y moral) que reprimen el afecto de la
pulsión. Eso produce un conflicto. Por eso la enfermedad es un recurso, un intento de
escapar a ese conflicto de fuerzas mudando las aspiraciones libidinosas (o sea, la energía
sexual de la pulsión) en síntomas. En el síntoma hay satisfacción sexual, porque la pulsión
se satisface en el síntoma.
Este archivo fue descargado de https://filadd.com