UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
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lo demás, con el fin de entender los archivos, se debe estar bastante bien informado
acerca del contexto cultural en el que se ubican. Esto suele llevar a los historiadores a
trabajar en los campos que les resultan más familiares, y de allí la tendencia
preponderante a trabajar en las historias de sus propios países. A la vez se hallan
bastante predispuestos contra las generalizaciones, precisamente porque son
“científicos”. Es decir, tienden a ver las generalizaciones como anticuadas, propias de la
vieja filosofía especulativa, y si usted quiere ser empírico no debería generalizar. En
cualquier caso trabajar con archivos lo lleva a ser más y más detallado, y sabemos que
los detalles tienden a ser terriblemente ideográficos.
Por su parte el trío nomotético tiene a su vez toda la lógica en su cabeza. Para ser
objetivo, dicen, debemos aportar ante todo datos que no estén al arbitrio del investigador.
Mientras más cuantitativos sean los datos, menos dependen de la subjetividad del
estudioso y más comparables son en situaciones diversas. Tal postulado nos conduce
inexorablemente al presente. Especialmente si se da el paso siguiente que es postular
que hay verdades universales acerca de la conducta humana que atraviesan todo tiempo
y todo espacio. Al minuto de decir eso, desaparece la diferencia de estudiar la Alemania
de hoy o la India del siglo y antes de nuestra era, puesto que se buscan verdades
universales. En tanto que los datos sobre la Alemania de hoy son 5000 veces mejores —o
podríamos decir pesan 5000 veces más— que los datos de la India de aquel periodo,
terminamos estudiando a Alemania con el fin de arribar a nuestras generalizaciones. Por
lo general esa solía ser la separación que se daba a fines del siglo XIX y a comienzos del
actual entre la historia y las tres ciencias sociales “duras”.
Debemos acotar algo más: la sociología del conocimiento. Por lo menos el 95% de
todos los estudiosos y de la investigación académica en el período entre 1850 y 1914, y
probablemente hasta 1945, proviene tan sólo de cinco países: Francia, Gran Bretaña, las
Alemanias, las Italias y los Estados Unidos. Hay todavía algo más; no sólo la investigación
académica proviene de estos cinco países, sino que gran parte de la investigación hecha
por la mayoría de los estudiosos es sobre su propio país. Esto es parcialmente pragmático
y en parte obedece a presión social y a razones ideológicas: son los países importantes,
lo que interesa y lo que debemos estudiar si queremos saber cómo opera el mundo.
Esto nos conduce a la segunda diferenciación. El hecho real es que los cinco países en
cuestión no eran el mundo entero, y había en la comunidad académica la vaga sospecha
de que había un mundo más alejado de ellos. Lo que se hizo, a nuestro juicio, fue inventar
dos disciplinas adicionales que abarcaran el resto del mundo. La primera y más obvia fue
la antropología, a la que se creó para estudiar el mundo primitivo. Al mundo primitivo se lo
define de un modo bastante simple: en la práctica vienen a ser las colonias de los cinco
países anotados, incluyendo a su frontera interna. Teóricamente, su objeto se puede
definir como aquellos pequeños grupos de bajo nivel tecnológico que carecían de
escritura antes de sus contactos con Occidente y que no tenían creencias religiosas que
fueran más allá del propio grupo —cada uno tenía sus creencias características. Se
presumía que estaban estancados y el tiempo no transcurría para ellos.
En fin tenemos toda una ideología acerca de cómo abordarlos. Son gente muy extraña,
que habla lenguas bastante raras desde el punto de vista europeo. Tenía entonces que
irse allí, hacer observación participante, permanecer un par de años con “su tribu”,
aprender el idioma consiguiendo que alguien haga de intérprete. ¿Y qué se estudia? Pues
todo: etnografía. Puesto que para comenzar no sabemos nada, se ha de aprender todo:
cómo se casan, cómo intercambian bienes, cómo ventilan sus diferencias, cuál es la