UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicopatología - Cátedra I
Profesor Titular Dr. Fabián Naparstek
Primer Parcial Domiciliario
1. Antes de analizar el caso de la señora K con la intención de llegar a un diagnóstico que
tenga sentido me parece pertinente primero introducir brevemente el origen de los cuadros de
observación que darán lugar a la posibilidad de ello:
A partir de una nueva metodología planteada por el psiquiatra frances Jean-Pierre Falret a
mediados del siglo XIX [que toma en cuenta el modelo de las Parálisis Generales Progresivas
de Bayle (1822)], la clínica sincrónica (Bercherie, 1995), que se caracteriza por una visión de
la enfermedad como un cuadro único partiendo de la observación de “el aquí y el ahora” de
sus síntomas, se ve limitada, y avanza a la clínica diacrónica, con la cual aparecen las
entidades anátomo-clínico-evolutivas tomando en cuenta el inicio, la evolución y el desencale
de los diferentes cuadros móbidos. Entre los principales exponentes de esta segunda clínica
propuesta por Bercherie (1995) se encuentra el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, que
desarrolló su Tratado de Psiquiatría entre 1883 y 1913 modificandolo a raíz de críticas por
parte de miembros de la escuela francesa hasta llegar finalmente a su edición número ocho.
En esta octava edición, Kraepelin (1909-1913) reorganiza conceptos clasificados previamente
y como diferencia básica emerge el grupo denominado demencias endógenas (de causa
orgánica, atribuída a una condición propia del sistema nervioso). Este se distingue de la
paranoia (sistema de ideas delirantes inquebrantables) y a su vez abarca dos subgrupos:
demencia precoz (delirios mal sistematizados de comienzo temprano y deterioro rápido) y
parafrenias (cuadro intermedio entre las entidades anteriores). Entre los franceses que
criticaron el trabajo de Kraepelin se encuentra el psiquiatra Gilbert Ballet, quien por su parte
nombra psicosis alucinatoria crónica (1911) a la idea de parafrenias de Kraepelin.
Articulando el marco teórico con lo desarrollado en el caso, parece evidente que el cuadro
mórbido presente en la Sra. K es una parafrenia, específicamente una parafrenia sistemática
aunque con un leve tinte fantástico (desde la octava edición del tratado de Kraepelin). En las
parafrenias a pesar de que ciertamente hay un debilitamiento mental progresivo que
transforma la realidad del paciente, se presenta como característica importante la
conservación intelectual y de la personalidad, de cierta lucidez (sobre todo referente a tiempo
y espacio), y de relativas capacidades sociales, profesionales y afectivas (a diferencia del
nivel de pérdida de mucho de esto que se presencia en la demencia precoz restringida). En
este cuadro insiste como síntoma fundamental la presencia de delirios de persecución y
alucinaciones (comúnmente auditivas), y en esto último se encuentra la distinción frente a la
paranoia (que no permite alucinaciones). La parafrenia sistemática específicamente se
singulariza por un desarrollo lento pero progresivo e infinito de estos delirios de persecución
e ideas de grandeza, que no resultan en la desintegración del psiquismo. En el caso se observa
como la Sra. K luego de recibir las críticas negativas hacia su ensayo se siente traicionada y
cae en depresión, hasta quiso suicidarse al delirar sentirse perseguida por su marido (esto
resuena con ese acercamiento a la parafrenia fantástica). El delirio de persecución persiste a
lo largo de los años, evolucionando continuamente a ideas cada vez más abarcativas. La
percepción de cómo su propio cuerpo se transforma (estado cenestésico), y las voces que
escucha (alucinaciones auditivas). Incluyendo la psicosis alucinatoria crónica de Ballet
(1911), se puede articular el comienzo de la condición de la Sra. K como una incubación con
malestar (primera fase) resultando en ideas persecutorias (segunda fase). Las alucinaciones y
el estado cenestésico también son claros síntomas de esta psicosis. La evolución del cuadro se
ha mantenido dentro de lo esperable por parte de una parafrenia sistemática (Kraepelin, 1913)
y de la psicosis alucinatoria crónica (Ballet, 1911). la Sra. K se encuentra orientada, ni su
voluntad ni sus capacidades se ven afectadas a un nivel desmesurado, no demuestra pérdida
de su unidad interior. se evidencia en cambio el progreso del delirio de persecución, que
empezó con su marido pero ha llegado a abarcar otras situaciones con el tiempo, al igual que
la evolución de las alucinaciones, que pasaron desde ruidos indefinidos a voces entendibles.
2. De clérambault (1920) describe al automatismo mental como un cuadro de carácter
automático e involuntario, Incontrolable y ajeno. Este se relaciona con el delirio y las
alucinaciones desde un lugar de antecedente frente a estos, abre el espectáculo antes de que
salgan, y ya con su presencia se puede evidenciar a la psicosis asomarse. El automatismo
mental posee tres características fundamentales: su carácter anideico (no implica una
sucesión en el pensamiento) , neutro (surge en un espacio afectivo neutro, no es disparado por
una emoción) y no-sensorial (no participan en él los órganos sensoriales). Este fenómeno se
evidencia en el caso de la Sra. K cuando “escucha ruidos indefinidos que le perturban el
descanso” (en este caso es específicamente un pequeño automatismo mental), al igual que al
sentir una transformación de su rostro. Ambas son situaciones en las cuales se produce en ella
de manera mecánica algo sobre lo cual no tiene control.
3. En mi opinión, el psicoanálisis le aporta al diagnóstico realizado desde la psiquiatría
clásica un factor de escucha, de ir más allá de a donde llegan los ojos. La psiquiatría clásica
se basa en una observación visual, ver qué está pasando en el paciente, la evidencia física,
que a mi parecer resulta en un punto límite. El psicoanálisis busca justamente ver lo que no se
ve. Además, también aporta un factor de singularidad interesante para el estudio de las
patologías, ya que una simple experiencia distinta ya tiene la capacidad de crear una realidad
totalmente diferente. Elimina la capacidad de reducir la subjetividad de uno a la generalidad.
Bibliografía
Esteban, F. & Soto, S. (2020). Clínica de las psicosis en la obra de Emil Kraepelin.
Actualidad de la paranoia, demencia precoz y parafrenias. Ficha establecida por la
Cátedra.
Kraepelin, E. (1901). Lección XV: Paranoia. En Introducción a la clínica psiquiátrica.
Clásicos de la psiquiatría (pp. 147-155). Madrid: Nieva.
Kraepelin, E. (1901). Lección III: Demencia precoz. En Introducción a la clínica
psiquiátrica. Clásicos de la psiquiatría (pp. 37-44). Madrid: Nieva.
Ballet, G. (1911). Psicosis Alucinatorias Crónicas. En Alucinar y Delirar, Tomo II
(pp. 39-50). Buenos Aires: Polemos.
Berger, A. (2011). Perspectivas en la historia de la psiquiatría. Teórico 2011. Ficha
establecida por la Cátedra.
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