habla?”, uno de los interrogantes directrices sustantivo en la formación del Psicólogo. Frente a la respuesta
funcional recurrente ofrecida al ingresante por la educación secundaria, este programa tiene como
horizonte que el estudiante opere con conceptualizaciones lingüístico-discursivas explícitas que ofrezcan
respuestas teóricas en las que se evidencie la lógica punto de vista-objeto de estudio en correlación con los
puntos de vista con que se opere en el marco Psicología-s/Psicoanálisis propuestos en el plan de estudios.
El análisis de la relación entre el hablante, el lenguaje y el mundo (tríada que se traduce en
lenguaje/pensamiento/mundo externo a partir de los modos en que este se configura verbalmente) sostiene
que la lengua proporciona un conjunto de formas idénticas dispuestas a ser apropiadas en cada acto único
de palabra, y que en él los términos tienen un significado fijado por la lengua de la comunidad según la
lógica de la identidad (el orden de la significación) y a la vez significan en el decir instituido/institucional,
en el que se configuran los conceptos y por la que los términos significan en su diferencia, la que los hace
puntuales, orientados e históricos. Y como representación instituida, siempre implica una selección y una
puesta en escena performativa de aquello seleccionado y así representado a partir del todo, una
sinécdoque. Es a partir de aquí que aseveraciones tales como “todo no se puede decir”, “el todo no se
puede nombrar” -por una parte- o “esto es lo que sucede”, “es por X que sucede Y”, “X se define por….”,
“X es Y” -por la otra- conducen al análisis de la relación entre sinécdoque y representación/figuración en
el lenguaje, al análisis de lo-dicho, lo no-dicho, lo implicado y lo-sobreentendido; y ello conduce a la
cuestión de la verdad, la objetividad, el saber, en la palabra enunciada.
El concepto de punto de vista opera como ordenador que posibilita hacer explícitas las concepciones de
sujeto (individual/lingüístico/sociológico/regulado/biológico/etc.) en relaciones de exterioridad-
interioridad respecto del objeto de estudio, que la referencia sea concebida como realidad externa al
lenguaje o constituida lingüísticamente, que el lenguaje sea inscripto en el orden cultural o natural, que la
palabra institucional sea a la vez transparente y opaca (transparente por la claridad con que configura
sujetos, objetos, lazos y contratos en su versión, y opaca pues tales configuraciones se someten a
operaciones de naturalización de la palabra instituida).
En el marco de la discursividad, el conocimiento (nuevo) es concebido como una producción social de
naturaleza válida y pública –entendiendo que “novedad” y “validez” son propiedades relativas a/para un
grupo social en un momento histórico particular–. Y así entendido, el conocimiento es considerado un
saber, y el saber una creencia válida –asumida como verdad– en un sistema de creencias (histórico) para
los agentes que se reconocen en tal. Las creencias así conceptualizadas tienen como propiedad distintiva
su materialidad de lenguaje y, consiguientemente, en todo acto de lenguaje que fija creencias intervienen
de modo privilegiado tres participantes: el sujeto, el lenguaje y aquello sometido a indagación. En este
sentido, lo decible, lo narrable y lo argumentable conforman “lo-pensable” para el sistema de creencias
que lo propone y que configura los agentes y sus atribuciones, los modos de decir legítimos y la materia
comunicable.
Bajo este conjunto de asunciones, el programa se articula sobre dos ejes mutuamente implicados:
significación-simbolización y representación/figuración que se despliegan en las instancias de clases,
teóricos y prácticos. Es en esta dirección que se ha optado por un número acotado de textos específicos
para cada tema. La idea básica es que el estudiante tome contacto con los textos-fuente y que realice en
ellos una instancia de lectura doble: una lectura sustantiva respecto del tema, y una lectura teórica,
entendiendo por tal las especificaciones respecto de los presupuestos acerca de la naturaleza del lenguaje,
el objeto de estudio y las categorías, sostenidos en una argumentación propia. Esta tarea requiere de
tiempo y manipulación de los textos fuente; es así que el espacio de los trabajos prácticos, con
implementaciones de análisis textual, y los talleres optativos de lectura encuentran en ella una de las
actividades más importantes.
La selección bibliográfica responde a un principio de agrupamiento doble: textos de teoría lingüística y de
la discursividad y estudios sobre cuestiones del lenguaje con el objeto de que el estudiante logre operar
con pautas específicas de entrada a la lectura de textos disciplinares e ingresar en el discurso académico
para operar con herramientas teóricas que posibiliten explicitar la teoría acerca del lenguaje inscripta en
los puntos de vista de su propio discurso disciplinar; el lenguaje, orden y modo de existencia de la práctica
del Psicólogo.